10/3/10

Otra nota

(Añadido a mi artículo Un diálogo y una nota)

He caído en la cuenta de que el recurso que denunciaba como "tramposo" (tratar de descalificar el argumento descalificando al argumentador) tiene su contrario o su revés: pretender hacer válido un argumento apoyándose en una cita de alguien de prestigio, supuestamente al menos; que las razones sean válidas, no por sí mismas sino porque las avala X.
     Es lo que podríamos llamar el prejuicio de autoridad y en lo que se incurre cuando se abusa de las citas; como si se dijera: "No es que lo diga yo —o no lo digo yo sólo— sino que lo dice Gran Fulanito, luego tendrá que ser verdad". Recurso este del que parece servirse la publicidad (y ésta, a su vez, sirve de modelo para el tipo de argumentos del que hablo): si lo anuncia Gran Deportista o Gran Artista o Gran Cero o Gran Loquesea, pues... De esta retórica hay, al menos en la retórica publicitaria, una variante consistente en que el avalista o patrocinador resulta ser el patrocinado o publicitado o, en todo caso, lo son el uno del otro. Caso típico es cuando anuncian en la televisión (también en la TVE, que no tiene publicidad —¿?—), por ejemplo: "El Banco Molocos [Forges] patrocina a la selección española de cachiondo, el deporte de moda". ¿Cómo va ser el tal banco malo si patrocina a la selección patria?

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