TE LLAMARÉ MUNDO

Articulillos y nótulas. Piezas sueltas. Meditamientos y senticiones.

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29/11/12

Nadie va a la playa

No es porque no estemos en temporada, pues a lo que me refiero es a que desde hace años, ni en verano ni en ninguna otra estación, ni en vacaciones ni en puentes, nadie —bueno, casi nadie— va a la playa, sino que, en todo caso, a donde se va es a la playita. En efecto, sin saber de dónde surgió la moda (aunque muy probablemente de los medios de comunicación, como todas las malas costumbres —je je—), a mucha gente le ha dado por hablar en diminutivo. Y así se hacen un viajecito y se van a la playita y se dan un bañito y toman el solecito y una cervecita —¡pero no una cocacolita!— e incluso un cafelito. Y se ven una peliculita. Hay quien no lee un libro sino un librito, aunque no un periodiquito. ¡Bastaaa!           Toda la vida, como no podía ser de otra manera, se han utilizado diminutivos, forman parte del lenguaje, pero lo que está pasando de unos años para acá es estomagante, empachoso. Así lo llevaba uno notando desde hace tiempo, con el temor de si sería una manía mía, por lo que al ver ayer en El País la genial viñeta del Forges me llevé una alegría en el sentido de que no es una manía personal puesto que hay otros, como estupendos dibujantes, que también lo han advertido. ¡Uf, menos mal: no era una paranoia! Es la estupidez de algunas modas en el habla.

28/11/12

El ayuntamiento de Alcorcón, de 'piñón fijo'

Hace tres semanas envié al ayuntamiento una sugerencia en imeil a una oficina que se inventaron, a la par que se han cargado la institución del defensor del ciudadano, que se llama algo como oficina de sugerencias y reclamaciones. El imeil era: «Esta mañana [8 de nov.] sobre las 10 he pasado por la calle Doñana y había un operario del ayuntamiento con la típica sopladora de hojas a fin de hacer montones con ellas para recogerlas. Hasta aquí, normal. —Vamos si lo de "normal" tiene que incluir aceptar y aguantarse con el estruendo de esas máquinas—. Lo característico de hoy era que llovía a cántaros con lo que las hojas, pegadas al suelo, supongo que al operario, provisto de su propio paraguas, agarrando éste con una mano y con la otra la sopladora, le estaría costando lo suyo hacer el trabajo, al mismo tiempo que levantaba, más que las hojas, verdaderas cortinas de agua. Lo he comentado en una tienda cercana y el dependiente ha apostillado algo como que: menos mal que no están regando, porque a veces lo hacen. Y esta es mi sugerencia: ¿No podrían suspender este tipo de trabajos cuando el tiempo así lo aconseje? Saludos». La escena era para haber hecho una foto. Pues bien, hoy por la mañana después de como hora y media fuera de casa he vuelto y me he encontrado en la calle con el mismo panorama que al salir: una barredora de hojas pasando por los bordillos de la calzada, siempre y cuando los coches, estacionados debida o indebidamente, no le impidieran acercarse.
(más bien aspiradora... o quizás sería mejor decir aspiradora/esparcidora, en todo caso lo que meten esos artilugios es un ruido del demonio, lo cual a su vez confirma algo que he dicho en otras ocasiones: que el ayuntamiento es una de las fuentes principales de ruido).
Debía de hacer un viento de unos 30 km/h por lo que era digno de ver cómo a medida que la máquina aspiraba una mínima parte de las hojas, automáticamente el escaso espacio liberado quedaba de nuevo cubierto. Esta labor de recogida de las hojas, no ya sólo cuando hace viento fuerte como hoy sino con el viento en calma, me parece estúpida e inútil y podría hacerse de forma más espaciada, sobre todo si la recogida es de los bordillos, como he visto tantas veces, quizás casi a diario por mi calle, o del césped, que no se sabe muy bien qué mal causan las hojas en él... ¡Ah sí!: A lo mejor lo que pasa es que les estorban a los perros y a sus amos cuando entran a cagar en él. (Cuando entran a cagar los perros). En fin, parece que esto tiene difícil remedio porque debe de haber una programación de tareas que parece ser que la rutina y la burocracia municipal es incapaz de cambiar.

P. S. Estas actuaciones a piñón fijo no son cosa del ayuntamiento actual: ya se daban con el anterior. De modo que nadie se haga ilusiones. La inercia municipal les agarrota a todos.

Otro P. S. Mientras escribía este post ha pasado al menos tres veces la máquina por delante de mis ventanas —ha llegado un momento en que he dejado de prestar atención—, por los mismos bordillos. ¡Acojonante!


26/11/12

Contra la violencia 'de número'

Al enterarme de la convocatoria, dentro de la categoría que podríamos llamar Eldíade, del día contra la violencia machista me ha dado por pensar que, ya puestos a hacer DÍAS-DE, quizás habría que convocar uno que se denominara Día contra la violencia de número, a ver si sirviera para algo como que la violencia de la policía, muy probablemente ilegal en ocasiones, contra los más variados manifestantes dejara de quedar impune como debe de ocurrir a pesar de imágenes obvias —de ahí el intento de prohibir tomar imágenes de la policía en las manifestaciones—.
        Tras el consabido anuncio de alguna autoridad policial de abrir un expediente —si el escándalo de una actuación de los números, que se decía antiguamente, fuera difícil de contrarrestar— para "aclarar lo sucedido", ese expediente termina archivado sin más y seguido, como consecuencia, de impunidad. Impunidad favorecida por esa especie de plus de valor de la palabra de un policía respecto a la palabra de un ciudadano del común y por el corporativismo, siendo éste uno de los obstáculos más difíciles de remover: ni a empujones cuando de la policía se trata.
        Se podría incluso hablar de una especie de violencia coactiva —¿virtual, que dirían hoy?, ¿psicológica?, ¿preventiva?—, puesta ya de manifiesto, sin llegar a la violencia física, sin haber entrado en faena, con la exhibición de agentes armados hasta los dientes, con sus botazas, escopetas, vergajos, cascos y égidas. ¿A que ya sólo con eso acojonan?
        De modo que sí: contra las violencias de género... y número.

23/11/12

Breves (18)

Voy por la calle, y en lo que suele ser escena cotidiana, que aceptamos con absoluta mansedumbre, me encuentro con un conductor tocando el claxon a troche y moche. Lo típico: un colega, en doble fila, le había tapado la salida. Me quedo mirando y digo: "¡Lástima de multaza!". El pitador: "Sí, es lo menos que se merece". Yo, mientras señalo al otro y reanudo la marcha: "¡Ah, sí: ese también!".

21/11/12

Sofismas del presidente

Nos cuenta el jefe del gobierno (español), sacando pecho, presumiendo,
(en el afán que caracteriza a su partido por intentar dañar al Psoe, venga o no a cuento y aprovechando la más mínima oportunidad),
que el suyo ha sido el primero en hacer algo para parar desahucios —el primero "que ha tenido la sensibilidad", ha dicho el tío—. Aunque eso sea verdad formalmente no por eso deja de ser un sofisma, porque es una pena que esa sensibilidad se le haya despertado estando ya en el gobierno y no lo hicera antes, estando en la oposición, con lo que habría podido hacer propuestas al gobierno de entonces o haber incluido la posible solución en su programa electoral: habría quizás ahorrado muchos sufrimientos a tantas víctimas de desahucios; desahucios que no creo que empezaran ayer precisamente.
(pero es que aunque hubieran empezado ayer, cosa que es claramente falsa, entonces el sofisma consistiría en sacar pecho como si otros hubieran tenido oportunidad de haber puesto remedio y no lo hubieran hecho),
Lo que pasa es que hasta que no ha habido unos suicidios por acá y unas protestas por allá el problema no ha saltado a los medios, y ya se sabe que hay problemas que hasta que no salen en la televisión no existen, y de estos, de los que existen televisamente, algunos tienen posibilidades de considerarse tales problemas por parte de los mandamases. Así es que en el caso de los desahucios, tanto al gobierno como a su oposición, el asunto les ha pillado a contrapié y ha sido entonces, con la escandalera consiguiente en los medios —uniéndose a ella los jueces, a quienes, por cierto, no sé quien les ha dado vela en el entierro de las leyes injustas—, cuando se les ha despertado la sensibilidad. Oportunismo se llama esta figura, lo cual no quita para que uno se alegre por aquellas potenciales víctimas de la banca que se puedan ver beneficiadas.
          Por si fuera poco presumir de medidas, el JEFE ha agregado que está seguro de que serán eficaces —menos mal que el menda no ha empleado la expresión con la que en cierta ocasión se cubrió de gloria al asegurar: "tengo la firme convicción moral...", porque ya se sabe lo que hay que hacer con las convicciones morales de este señor, sobre todo si son firmes—. Eficaces ¿para quién? Para las "familias vulnerables". Pero ¿cuáles son éstas? Pues las que el decreto de las dichas medidas define como tales al establecer los criterios que tienen que cumplir. Son unos maestros de la falacia, del engaño, de las medias verdades.

19/11/12

Nuevo diseño urbano

PASO DE BICICEBRA
que el dibujo es una chapucilla, pero es que lo he hecho con retazos de aquí y de allá y mi técnica es bastante rudimentaria, no da para más. (Quizás lo mejore con nueva edición). Pero algo habrá que intentar en contra de la circulación de bicicletas por las aceras; algo en la guerra de peatones contra la circulación de bicis por las aceras: una guerra declarada por los ciclistas con la colaboración del populismo, la vulgaridad y el papanatismo municipales... No hay por qué añadir "del ayuntamiento de Alcorcón" porque, me temo, éste es tan populista como cualquier otro ayuntamiento.




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