29/1/09

Mater et magistra

Que una milenaria institución haya encabezado
(seguida, entre otros, de asociaciones de papases y mamases) la rebelión o intento de boicoteo contra una asignatura cuyos contenidos, por otra parte, no son sino lugares comunes, eso que bobaliconamente se ha dado en llamar lo “políticamente correcto” (al que le ha salido el no menos idiota correlato de lo “políticamente incorrecto”: no, más idiota aún que aquello a lo que pretende enfrentarse porque suele presumir de ello) sólo se explica (que no se justifica) si se tienen en cuenta dos cosas que la aludida institución ha creído ver: a) una buena ocasión para seguir en la brecha de haber tomado al actual Gobierno como su bête noire. Y b) el “adoctrinamiento”, justo aquello en lo que la Iglesia es una gran experta y se ha dedicado a hacer durante siglos: es un poco aquello de “cree el ladrón...”, ha olido su propio tufo en la dichosa asignatura.

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