29/3/10

Breves (17)

Era un hombre tan viejo que estaba hecho añicos.

12/3/10

Dos horas con Delibes

Creo que conocí a Delibes, literariamente hablando, en la obra que Lola Herrera representó hace unos años: impresionante, Herrera; dos horas, ella sola, sobre un escenario en el monólogo de la obra de Delibes Cinco horas con Mario. Recuerdo que luego me faltó tiempo para comprar y leer el libro: hilarante. Más tarde vino la lectura de Las ratas, Diario de un cazador, La sombra del ciprés es alargada, Señora de rojo sobre fondo gris, El hereje... y alguna más que no tengo en casa.
       Algo que, interiormente, le reproché siempre al escritor era su vicio del laísmo, incorregible a lo que se ve, porque, aun siendo académico, persistió en él. Un error que si es muy entendible en el habla no lo es en un escrito, menos aún en un libro, que se supone que se revisa.
       En homenaje al gran escritor, un fragmento, un poco al azar, de C H c M (cap. XIV):

(Habla Carmen, viuda de Mario, ante el ataúd de éste)

«Desde el mismo día que mataron a Elviro, Encarna andaba tras de ti, Mario, eso no hay quien me lo saque de la cabeza, que tu cuñada será lo que quiera, que en eso no me meto, pero tiene unas ideas muy particulares, que a saber qué se pensaba, porque qué asedio, hijo de mi alma, no hay derecho, que aquí, para inter nos, te confieso que ya de novios, cada vez que la oía cuchichear contigo en el cine, me llevaban los demonios y tú todavía, disculpándola, que era tu cuñada, que había sufrido mucho, sentimentalismos, ya ves luego, Encarna hasta en la sopa, vaya temporaditas, y, por si no fuera bastante, dándola dinero [sic por –la] en Madrid, que todo se sabe, Mario, que el diablo sabe más por viejo que por diablo, y no voy a decirte que se pusiera a trabajar, que eso lo último, pero padres tiene me parece a mí. Ahí tienes a Julia, con mi padre vive y no la ha pasado nada por eso [sic de nuevo por 'la'], que no es que haya puesto una pensión, pero lo de alquilar habitaciones a estudiantes norteamericanos es de buen tono, ya ves, que ahora está de moda...»

11/3/10

De dioses y víctimas (y II)

Es, en principio, desconcertante, al menos a mí me lo parece, el episodio en que Abraham, cumpliendo órdenes de Dios, se dispone a sacrificar a su hijo Isaac, para, momentos antes de ejecutar el mandato, Dios, por medio de la voz de un ángel, detener a Abraham, ordenándole lo contrario: que no mate a su hijo. (Gén, 22, 1-12).
       Ya se que el mandato divino, según el propio texto dice, es para probar a Abraham en su obediencia, pero ¿qué necesidad tenía Yavé, el Omnisapiente, de probar lo que no podía sino saber? Pero hay que tener en cuenta que, precisamente, el autor de los libros sagrados está inspirado por Dios; podríamos decir: es Dios quien mueve la mano del autor, con lo que bien podría ocurrir que lo hiciera en Su interés.
       Si esto fuera así, cabría otra interpretación del episodio: sería una estratagema de Dios para engañar(nos) haciéndonos creer que Él no reclama sacrificios humanos. Porque, ¿hubo, quizás, una conversación entre Dios y Abraham anterior a la orden del sacrificio —el libro no nos dice nada— en la que Abraham Le reprochara la identidad que había entre Él y los demás dioses de la época, quienes reclamaban holocaustos humanos? Y para eso, para mostrarle que Él no era como los demás, le impide el sacrificio.
       Y, sin embargo, quizás otra cosa no, pero si la historia humana se distingue por algo es por el chorreo de sangre y vidas, en nombre de diferentes advocaciones de Dios: la Patria, por ejemplo. O el Dinero, dios dominante actual.

Creo que exagera

Revista de prensa

Yo, que veo con frecuencia la viñeta de El Roto, creo que en la de ayer exagera. No, probablemente, en lo de estar las iglesias vacías, pero sí desde luego en lo de que la calle esté "ocupada" por obispos y feligreses: no habrá tantos, y, sobre todo, no tantos, ni muchísimo menos, de los que les gustaría a quienes organizan las manifestaciones. Que no cunda el pánico.


10/3/10

Otra nota

(Añadido a mi artículo Un diálogo y una nota)

He caído en la cuenta de que el recurso que denunciaba como "tramposo" (tratar de descalificar el argumento descalificando al argumentador) tiene su contrario o su revés: pretender hacer válido un argumento apoyándose en una cita de alguien de prestigio, supuestamente al menos; que las razones sean válidas, no por sí mismas sino porque las avala X.
     Es lo que podríamos llamar el prejuicio de autoridad y en lo que se incurre cuando se abusa de las citas; como si se dijera: "No es que lo diga yo —o no lo digo yo sólo— sino que lo dice Gran Fulanito, luego tendrá que ser verdad". Recurso este del que parece servirse la publicidad (y ésta, a su vez, sirve de modelo para el tipo de argumentos del que hablo): si lo anuncia Gran Deportista o Gran Artista o Gran Cero o Gran Loquesea, pues... De esta retórica hay, al menos en la retórica publicitaria, una variante consistente en que el avalista o patrocinador resulta ser el patrocinado o publicitado o, en todo caso, lo son el uno del otro. Caso típico es cuando anuncian en la televisión (también en la TVE, que no tiene publicidad —¿?—), por ejemplo: "El Banco Molocos [Forges] patrocina a la selección española de cachiondo, el deporte de moda". ¿Cómo va ser el tal banco malo si patrocina a la selección patria?

9/3/10

Un diálogo y una nota

(número X de la serie Diálogos)

    —A ver, Consejero [se debe de referir al de la Educación y Cultura], me vas a preparar una orden para, en esta Comunidad en la que asiento mis reales, declarar los cocederos de mariscos bien de interés cultural.
    —¡Presidenta!, ¿y eso?
    —Porque ayer le leí a un plumilla que las langostas sufren tanto o más en la cazuela que los toros en la plaza, y, como consecuencia, si se enteran de eso nuestros enemigos se les puede ocurrir plantear en nuestro Parlamento comunal que se cierren los cocederos...
    —Pero, Presidenta, con todos los respetos, eso no puede ser.
    —¿Qué es lo que no puede ser?
    —Que alguien tenga la ocurrencia de proponer que se prohiban los cocederos...
    —¿Ah no? ¿Y por qué no? Ten en cuenta, Consejero, que el enemigo acecha y con tal de jod... de perjudicar nuestras expectativas electorales, son capaces...
    —Pero no puede ser tal extravagancia, entre otras razones porque hay una diferencia a efectos del dolor entre toros y langostas. Los toros son vertebrados, con médula espinal, por tanto, y además...
    —¡¿Y además, qué?! ¡¿No estarás empezando a pensar como los socialistas?!
    —¡¡¡No, por Dios, Presidenta!!! Te iba a decir que, además, del cuece de las langostas no se hace un espectáculo como se hace de la muerte de los toros.
    —Venga, Consejero, no me salgas con tiquismiquis.
    —Lo que tú mandes. Pero permíteme añadir una última cosa: que hayas querido blindar los toros se puede entender, además de por tus sesudas y liberales razones culturales y artísticas que tan bien, tan estupendamente y...
    —Consejero...
    —Bien... que quieras blindar los toros, te decía, se puede entender también porque nosotros tenemos una plaza de toros, y los intereses...
    —¿Cómo? ¿Que tú tienes una plaza de toros?
    —Me refería a nosotros, a la Comunidad. Pero lo que no tenemos son cocederos de langostas...
    —¿Que no tenemos cocederos? Ya te estás poniendo manos a la obra para hacerme unos cuantos.
    —Sí, sí: como siempre lo que tú digas. Le pasaré la orden al Consejero de... ahora mismo no se a cuál le toca.
    —Pues adelante y, ya sabes, prepárame el decreto para la declaración de bien universal cultural y protección de las langostas.
    —Querrás decir, Fe...
    —¡No me llames Fe: ya estoy harta de que me acortéis el nombre!
    —Perdón, Federica: querrás decir, para la protección de los cocederos.
    —Pero es que es lo mismo.
    —En cierto modo, Presidenta, es justo lo contrario.
    —Bueno, no entiendo muy bien lo que dices: venga, ponte a trabajar.
    —Hasta luego, Presidenta. [¡Virgen Santa! ¡Qué trapío el de esta mujer! Ni el de las langostas... eeeh... de los toros: ya no sé ni lo que me digo].
Nota del transcriptor. Un recurso tan habitual como tramposo a la hora de contraargumentar es el de descalificar —pretendiéndolo o no— no el argumento sino al argumentador; no lo que éste dice sino a éste como persona.
       Es lo que ha ocurrido una vez más, ahora con ocasión del asunto de los taurófilos (o lidiófilos) y los taurófobos (o lidiófobos). En efecto, han echado en cara los primeros a los segundos el que estos mucho protestar por las corridas de toros y el sufrimiento que puedan causarle a esos animales, y no se meten en cambio —siguen diciendo los taurinos—, por ejemplo, con el que se inflige a las langostas en el cocedero. Se podrá acusar a quienes omiten defender también a las langostas y a los patos y a las merluzas y a todo bicho viviente, se les podrá acusar, digo, en el peor de los casos para los acusados, de incoherentes o inconsecuentes, pero eso, la incoherencia, no quita ni añade un ápice a la verdad o falsedad de lo que argumenten.
       Se podrían poner muchísimos más ejemplos de esa forma de razonar, pero, siguiendo con el caso de los toros, también se ha argumentado que los lidiófobos no protestan contra el aborto y sí lo hacen contra la muerte de los toros. Pues volvemos a las mismas: el no protestar contra el aborto no invalida el argumento contra las corridas, aunque a los abolicionistas de éstas se les pueda acusar etc. Eso, además, en el supuesto, que ya es suponer, de que quienes protestan contra una cosa no sean los mismos que protestan contra la otra, y ni unos ni otros tienen por qué dar explicaciones de cómo piensan en otras cuestiones distintas a las que se planteen.
       Y un tercer ejemplo, de hace unos años, para terminar. Cuando las manifestaciones contra el bombardeo y la invasión de Irak se acusó, incluso por parte de filosofantes de mucho copete, de que quizás aquellos no se manifestaban contra el terrorismo. ¡Vaya por Dios! ¿Cómo iban a tener razón en sus protestas contra lo de Irak quienes no condenaban (según ellos) el terrorismo? Imposible.

8/3/10

Corridas de langosta

(Una proposición a la señora Presidente del virreinato etc.)

Aunque no creo que haga falta porque en cuanto se haya enterado de la memez, difundida hace un rato en un blog de por aquí, de que las langostas sufren tanto o más en la cazuela que los toros en la plaza, se habrá dicho: "¡Tate! ¡A ver si a alguien se le va a ocurrir pedir el cierre de los cocederos de langosta y tenemos un disgusto! Blindémoslos". Y a continuación: "¡Consejero!" (de Cultura, o de Gastronomía, que también es cultura, ¿no se había enterado usted?), "me vas a preparar una orden declarando bien cultural las corridas, digo los cocederos, de langosta".

Nada que hacer

Revista de prensa

Con el título de Afanes de reconquista publica hoy Juan G. Bedoya, en El País, pág. 30, el siguiente artículo:

«Esta llamada —pomposamente— Marcha Internacional por la Vida 2010, con Madrid como escenario principal, es en realidad el lanzamiento de una campaña orquestada desde Roma para movilizar a sus fieles en torno a un enésimo proyecto de reconquista de Europa. En ningún otro continente vive el cristianismo una crisis mayor. El actual pontífice, el alemán Ratzinger, lo ha reiterado hasta la saciedad desde su ascenso al poder absoluto en el Vaticano, en 2005. Pero no ha encontrado un campo favorable para el combate, que dibuja con metáfora cinegética: Europa, antaño cristiana por antonomasia —el resto del mundo era tierra de misión—, es "una viña devastada por jabalíes", entre otros el relativismo y el laicismo.
       ¿Por dónde empezar la reconquista? La respuesta es España, la cuna de Trento según el bueno de Menéndez Pelayo. La disculpa, la ampliación de la legislación que despenalizó en 1985 la interrupción voluntaria del embarazo. Importa poco que la reforma impulsada por Zapatero no vaya más lejos que leyes vigentes desde hace décadas en otros países. La palabra aborto es la bandera de enganche, el espantajo necesario en el escenario de la batalla.
       Conviene subrayar esta perspectiva para medir el alcance de la marcha internacional emprendida ayer. La próxima estación es más solemne: la Jornada por la Vida convocada por la Conferencia Episcopal para el próximo día 25. Más lejos, pero con tambores de estruendo, vienen los dos próximos viajes del Papa a España, en noviembre de este año y en el verano de 2011. Ningún otro país del mundo ha merecido tanta atención de este pontífice romano, lo que da idea de hasta qué punto ve en España el escenario del comienzo de la reconquista.
       Estrategias al margen, extraña el empecinamiento episcopal en un fin imposible de obtener: la abolición de la llamada ley del aborto (en realidad: Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo). Es un empeño imposible, pero sostienen que "no pararán hasta lograrlo". Ni siquiera hará caso el PP, cristiano demócrata confeso, cuando regrese al Gobierno. Tampoco les escuchó el presidente Aznar en sus ocho años en el poder, dejando intacta la ley de 1985.
       Otra extravagancia episcopal es la idea de que los socialistas esconden tras esa ley un proyecto educativo de "ideología de género y de incitación al aborto". Lo ha dicho el portavoz episcopal, Martínez Camino, usando incluso la expresión "ideología abortista". Parece demasiado tosco para ser creíble, pero cientos de miles de sus fieles han asumido esa proclama».

Cuatro comentarios:

1. La TVE dijo en el titular de un telediario que el Pp había asegurado que si gobernaban derogarían la ley. Falso: como ellos mismos mostraron al dar la letra pequeña de la noticia, lo único que hubo fue la declaración de uno del partido, supongo que del sector más cercano a la clericalla, diciendo que la ley se puede derogar. ¡Pa chasco que no se pudiera! Pero no lo van a hacer, y si juegan al malentendido de que pudieran hacerlo, están engañando.

2. ¿Contra qué se manifiestan? ¿contra el aborto en todos los casos y, por tanto, contra la ley hasta ahora vigente o contra la reforma de la ley y, por tanto, aceptan la ley actual?

3. Tras esa ambigüedad se esconde una ofensiva visceral-política en toda regla.

4. Estremecedora la foto que acompaña en la misma página a la noticia de la marcha.


7/3/10

DE LOS LIBROS (III)

«Vosotros sabéis [habla Mairena a sus alumnos] mi poca afición a las corridas de toros. Yo os confieso que nunca me han divertido. En realidad, no pueden divertirme, y yo sospecho que no divierten a nadie, porque constituyen un espectáculo demasiado serio para diversión. No son un juego, un simulacro, más o menos alegre, más o menos estúpido, que responda a una actividad de lujo, como los juegos de los niños o los deportes de los adultos; tampoco un ejercicio utilitario, como el de abatir reses mayores en el matadero; menos un arte, puesto que nada hay en ellas de ficticio o de imaginario. Son esencialmente un sacrificio. Con el toro no se juega, puesto que se le mata, sin utilidad aparente, como si dijéramos de un modo religioso, en holocausto a un dios desconocido. Por esto las corridas de toros, que, a mi juicio, no divierten a nadie, interesan y apasionan a muchos [¿cada vez a menos?]. La afición taurina es, en el fondo, pasión taurina; mejor diré fervor taurino, porque la pasión propiamente dicha es la del toro».

(Antonio Machado, Juan de Mairena, XXXVI)

La cursiva de la frase del texto citado es mía. Algo así sospecho yo: el aburrimiento mortal, que estará en gran parte vinculado, precisamente, al hecho de que la "Fiesta" sea objeto cultural. Así es que, señores culturistas y señora Presidente de Madrid y la compaña, para ustedes la perragorda: los toros son cultura.

6/3/10

De la guillotina, los toros, la libertad y la cultura

Bien, en el diálogo que transcribí el pasado jueves se quedaba el taurino-filosofante colgado de los cuernos de la luna, a dónde lo había enviado de una cornada su enemigo (que no 'adversario'). Y de entonces a ahora ¿qué ha habido? Pues, entre otras cosas, artículos de filosofantes-taurinos exponiendo sus sesudos argumentos a favor de que la "fiesta" continúe.
       Pero vayamos a los argumentos de los taurinos. Algunos de esos son tan idiotas que casi no merece la pena ni considerarlos. Como, por ejemplo —que con más o menos disimulo se ha expuesto—, el de descalificar a quien se opone a las corridas por el hecho de ser "nacionalista", que les llaman, como si la verdad o falsedad de lo que digan dependiera del "nacionalismo". Pero, en fin, como digo, el argumento es tan falaz que no merece más atención. ¿Y qué decir del argumento de la "tradición"?: es de los de agárrate a la brocha que me llevo la escalera.
       Entremos en el más consistente, aparentemente al menos, que no es otro que el de la "libertad": "a quien no le gusten los toros, que no vaya". Claro, claro, pero no se haga usted el tonto porque esa no es la cuestión: la cuestión es si en las corridas hay malos tratos al animal (algo que en sí mismo no sería suficiente para prohibirlas) y si esos malos tratos serían legítimos o no. Así es que el factor 'libertad' de asistencia del público, tan caro a algunos ilustrados y que lo manejan pretendiendo que es incontestable —¿nos toman por idiotas?—, no hace al caso. La guillotina, por cierto, se suprimió, como todo el mundo sabe, cuando su espectáculo se quedó sin público —¿a que sí?—, así es que ¿para qué prohibir nada?: cuando el público deje de asistir, se acaba el negocio.
       De la mano del argumento liberal suele venir el de la "cultura", que, como es un concepto con tan buena prensa, los taurófobos se creen en la obligación de rechazarlo, en el sentido de negar que los toros sean cultura, y yendo así a parar al terreno de los taurófilos, en vez de espetar: «muy bien, sea, son cultura ¿y qué? También a veces se habla de "cultura de la violencia" y se rechaza. Así es que ¿por qué habría que aceptar la cultura de los malos tratos al toro?».

P. S. El argumento de la "tradición" les ha costado a quienes contrargumentaban la condena de algunos tarugos —feministas incluidos que están a la que salta— según los cuales, los que rechazaban la tradición como razón suficientemente válida equiparaban la práctica bárbara de la ablación (que, por cierto, es una cultura en donde lo sea) con las corridas de toros. He dicho "tarugos", pero tampoco creo que lo sean tanto como lo parecen: más bien lo que han querido ver —los muy hipócritas— es una magnífica ocasión para escandalizarse.


POR ILUSTRACIONES QUE NO QUEDE


5/3/10

Devota de Frascuelo

¿Tu amor a los alamares
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?


(A. Machado, en Campos de Castilla)

No me falla, siempre a la vanguardia, siempre puedo contar con ella, con la Presidente del virreinato madrileño, digo. No se si será devota de María, que ni falta que le hará a Ella, a María, quiero decir. Pero sí en cambio, seguro que es devota de Frascuelo, y se ha descolgado con declarar las corridas de toros bien de interés cultural. (La cosa esta de los "bienes culturales" —con el tufillo a patrimonio, ¿patrimonio nacional?— ya en sí misma se las trae).
       No se sabe, o yo no se ni me he molestado en averiguar, por qué le ha dado por ahí, pero viendo cómo se las gasta la señora no creo que sea por nada ajeno al hecho de que en otro estatículo, gobernado por adversarios políticos —¿enemigos?—, quieren prohibir la "fiesta", pero sobre todo porque, probablemente, ha hecho un cálculo electoral y turístico y ha visto un caladero seguro de votos y turistas.
       De todas formas hay que reconocer que es mejor lo de "bien cultural" que lo de "fiesta nacional"... bueno, no se.P. S. A propósito de toros y patrimonios nacionales. ¿Alguien recuerda cuando un ministro felón quiso retirar hace unos años de las carreteras el toro del anuncio de un coñac? ¡La que montaron los patriotas! ¡Vamos, ni con Gibraltarspañol han llegado nunca a semejantes cotas de patriotismo!

4/3/10

En los cuernos de la luna

(número IX de la serie Diálogos)

(Diálogo —breve, interrumpido accidentalmente— entre toro y torero)
Animal (entiéndase 'toro'). ¡Muuuu!

Torero. No te quejes, toro, de tu suerte que para eso te has pegado la gran vida en la dehesa.

A. Vamos a ver, capullo, ¿justificarías tu el circo de gladiadores por la vida que llevaban, cuidados al máximo por sus guardianes?

T. En todo caso, tu sacrificio no será en vano: servirá para conservar la especie: si no fuera por eso ya habría desaparecido y tú ni siquiera habrías nacido.

A. Lo de la "especie" ¡¡¡me la bufa!!!, y nunca mejor dicho, —intelectual leído y escribido como pareces para hacer tanta filosofía sobre mi muerte— y tiene un cierto tufillo fascistoide. ¿¡Y a mí qué me importa, leidillo, si quien voy a morir soy yo!? Además, la situación a la que aludes es absurda: si 'yo' no hubiera nacido, no sería yo.

T. Pero es que los que quieren...

A. Que nada, hombre, que ya se me están hinchando las pelotas... Te voy a dar yo una especie de cornada...

T. ¡¡¡No, quieto, nooo...!!!

A. ¡Jua jua jua!... digo... ¡muuuu!

3/3/10

Breves (16)

Me pregunto cuántos de los vociferantes y justicieros que acuden a las puertas de comisarías o juzgados a gritar a un detenido: "Asesino", "Joputa", "Púdrete en la cárcel" y otras lindezas por el estilo, y aun, si les dejaran, llegarían al linchamiento, me pregunto, decía, cuántos de ellos son cristianos. Porque quienes lo sean, tan virtuosos, olvidan el mandato de Jesús: "No juzguéis".

2/3/10

Circo ante los juzgados

Pasaba esta mañana cerca de los juzgados de Alcorcón cuando a las puertas he visto una multitud con cámaras y micrófonos, así como furgonetas y coches subidos a la acera o a pasos de cebra (parece ser que la autoridad, que para eso lo es, a veces permite estacionar dónde al conductor le sale). Lo que he pensado es que se trataba del rodaje de alguna escena de película o de serie de televisión.
       Al cabo de varias horas he vuelto a pasar por el mismo sitio y la situación era casi similar: la diferencia es que había aún más gente. Para el rodaje de una escena me parecían muchas horas y, sobre todo, salvo que se tratara de una película de romanos, muchos figurantes.
       Hace un rato me he enterado, sin preguntar, de que de película nada: se trataba de que un famoso reo, uno de los condenados por la muerte de una joven hace unos años, acudía a los juzgados, no se para qué, si para otra vuelta de tuerca de la justicia o como testigo o no sé.
       ¡Ah, los medios: siempre dispuestos a cumplir con su sagrado deber de informar —dicho sea "sagrado" en el sentido casi literal, o sin casi, del término, en cuanto al culto de los medios a la "realidad", que le llaman— y a ofrecer al público lo que demanda! ¡Y el público, siempre dispuesto a demandar lo que los medios le ofrecen!

P. S. No se lo que habrá ocurrido a la llegada y a la salida del aludido, pero no me extrañaría nada que haya sido lo de costumbre en estas ocasiones: la multitud virtuosa gritando, mientras grababan las cámaras: "¡Asesinooo!".

1/3/10

De dioses y víctimas (I)

Las hostias son víctimas ofrecidas a Dios en sacrificio (diccionario). ¿No son acaso 'Automóvil' o 'Progreso', entre otros, nuevos dioses? ¿Son, pues, las víctimas de la carretera las hostias ofrecidas al dios Automóvil, al dios Progreso? ¿Son víctimas expiatorias que estos dioses modernos reclaman?
       Es más: ¿Hay dioses sin víctimas? ¿Qué actitud adoptar ante los dioses demandantes de sacrificios (¿redundancia?)? ¿No sería lo más digno —lo "más elevado para el espíritu", dicho a lo Hamlet—, como el otro, el "non serviam"?

27/2/10

El jesuita, el Rey y las ruedas de molino

Preguntado por audaces periodistas sobre la posibilidad de excomulgar al Rey por sancionar y promulgar la llamada "ley del aborto", el secretario y portavoz de los obispos españoles dijo, si no entendí mal, que no era comparable con el caso de los diputados porque mientras estos tienen la posibilidad de votar 'sí' o 'no', la acción del Rey, por el contrario, "es única".
       Esto sólo puedo entenderlo en el sentido de que el Rey, según el monseñor, sólo tiene en su mano la acción de firmar, algo que en rigor es así puesto que 'no-firmar', en sí misma, no es una acción propiamente dicha. Pero esto, por otra parte, es un sofisma porque el que el Rey al actuar sólo lo pueda hacer en un sentido —firmando la ley, y sancionándola y promulgándola por tanto— no significa que no pueda eludir la acción: bastaría con que renunciara a la jefatura del Estado.
       No obstante el sofisma del obispo portavoz, no creo haber oído a ninguno de los susodichos periodistas presentes en la rueda de prensa que le hiciera ver al epíscopo que estaba tratando de hacer comulgar con ruedas de molino, y nunca mejor dicho.
       Me parece evidente, por otra parte, la imagen que el portavoz episcopal quiere hacer llegar: por un lado los diputados, con dos botones ante ellos: el del 'sí' y el del 'no', y por otro lado, Su Majestad el Rey (como algo untuosamente —suele ser propio de obispos— y con repetición innecesaria —sería suficiente con "Su Majestad" o "El Rey"— dice el pastor eclesiástico), quien tendría ante sí un solo botón: el de la firma.
       ¿No habría sido mejor argumento el de que sancionar y promulgar una ley no es apoyarla, sino ordenar que se publique lo que YA es ley? ¿Por qué el prelado no lo emplea? Probablemente porque no las tiene todas consigo. Así pues, ante la duda de si sancionar una ley es apoyarla o no, con consecuencias diferentes en cada caso a efectos de las excomuniones eclesiales, opta por el galimatías-sofisma de la "acción única". Muy jesuítico.

P. S. Por otro lado, la campaña de rezos para que Dios ilumine al Rey a la hora de decidir (¿?) es hipócrita porque lo que pretende es que lo ilumine en un sentido determinado: en el de no firmar. A su vez, esta pretensión de que el Rey no firme (¡pero tendría que renunciar a su cargo, insisto!) para que así la ley no entre en vigor es necia a más no poder: no hace falta ser ningún eminente jurista para darse cuenta de que alguien tendría que asumir la función.

26/2/10

Tertium non datur

Parejas famosas (5)

Se ha podido leer estos días que "Un nuevo error de la OTAN mata a 27 civiles en Afganistán" (por ejemplo, titular del diario Qué!, 23 de febrero, pág. 9). Leyendo el subtitular me entero de que el "error" —que, al ser calificado de "Un nuevo", se deduce, lógicamente, que no es el primero del mismo tipo— consistió en que los tres vehículos en que viajaban las víctimas fueron confundidos con convoyes talibanes. ¡Claro: así se explica! ¡Como eran talibanes... pues leña al mono: primero se bombardea y después se averigua!
       Pero es que da la casualidad de que disparar sin preguntar es lo que se hace con los enemigos de guerra, o a los que se toma por tales,... sólo que para eso tiene que haber una guerra, y ya nos han explicado los señores de la paz Y de la guerra, a través de los Medios, propaladores [sic por la última coma] de sus ideas, que no la hay. Pero si no hay guerra, aquellos a quienes se persigue serían meros delincuentes, y a los delincuentes se les detiene, o se intenta (la policía, por cierto, y no el ejército, aunque tampoco es óbice para que éste pueda colaborar: en algo se tiene que entretener y, de paso, ayuda al poder en alentar la pareja de términos opuestos que se sostienen el uno al otro, 'paz'/'guerra'), y se les juzga.
       Así es que una de dos: o hay guerra y los "terroristas", como está mandado que se diga, no son tales sino enemigos de guerra y sus acciones serían acciones de guerra. O no la hay y se detiene y se juzga a los delincuentes, pero no se les bombardea. De modo que, señores mandamases: no me líen, por favor.

23/2/10

Parece que fue ayer

Aquella tarde me enteré al llegar a casa de que unos civiles-militares, surgidos como personajes patriotas de una opereta, y que, evidentemente, no se enteraban de por dónde iban los nuevos aires del poder, habían irrumpido en el Congreso donde los demócratas celebraban un aquelarre para cambiar al jefe, si no recuerdo mal.
       Dormí como un bendito, como quien oye llover, y también cuando las masas salieron a la calle para rechazar, como buenos demócratas, el golpe con el que el glorioso ejército entonó su propio canto del cisne: aquello fue el fin de un ejército golpista por esencia (fin, como tal ejército golpista —ahora es de lo más moderno y demócrata—, confirmado con el ingreso o permanencia, o lo que fuera aquello, en la NATO unos años después, organización encargada de bombardear de vez en cuando aquí o allá con la finalidad de preservar la paz), cuyo último éxito había tenido lugar 45 años antes —a costa de desencadenar una guerra—, y el principio o afianzamiento de la nueva forma de dominio bajo la democracia.
       Al día siguiete de la fantasmada me enteré, mientras acudía a trabajar y el esperpento continuaba (lo más grandioso de la hazaña fue ver salir a los guardias por las ventanas), de la actitud de la hoy ya decadente Santa Madre Iglesia, que, por lo que se dijo, y yo me lo creo (Mater et magistra), guardó un prudente silencio... hasta ver por dónde iban los tiros, y nunca mejor dicho. Más de un párroco u obispo debió de pensar: "Mira que si después de seguir adaptándonos al poder de siempre, bajo el nuevo césar, como hemos hecho desde los tiempos de Constantino, ahora tenemos que volver a desempolvar el palio para llevar otra vez bajo él a un dictador... En fin, esperemos a ver qué pasa". ¡Ah, la Santa Madre, siempre "astuta como serpiente y prudente como paloma"!

P. S. Los medios, entonces no tan desarrollados como ahora pero que ya apuntaban maneras, como corresponde a una democracia y a su libertad de información, debieron de ponerse las botas con tanta algarabía y juego informativo como dio la zarzuelada. (Dicho sea lo de "zarzuelada" sin segundas intenciones). Recuerdo en especial el inefable titular del diario que ya era la joya de la corona de la prensa española: "El País, con la democracia".

P. S. Había pensado ponerle otro título a esta entrada: Tal día como hoy, hace 29 años, era carnaval.

22/2/10

71º aniversario

Como mi recuerdo y homenaje particular a Antonio Machado, en el 71º aniversario de la muerte, copio dos emocionantes poemas de su obra Galerías, no tan conocidos como el que acaba con "Una de las dos Españas..." —famoso y algo sobado y utilizado a veces con intenciones políticas, y que parece como si Machado no hubiera escrito otra cosa—, pero sin duda de mejor factura.

                                    Desnuda está la tierra,
                                    y el alma aúlla al horizonte pálido
                                    como loba famélica. ¿Qué buscas,
                                    poeta, en el ocaso?
                                        ¡Amargo caminar, porque el camino
                                    pesa en el corazón! ¡El viento helado,
                                    y la noche que llega, y la amargura
                                    de la distancia!... En el camino blanco
                                        algunos yertos árboles negrean;
                                    en los montes lejanos
                                    hay oro y sangre... El sol murió... ¿Qué buscas,
                                    poeta, en el ocaso?

                                                        * * *

                                    Eran ayer mis dolores
                                    como gusanos de seda
                                    que iban labrando capullos;
                                    hoy son mariposas negras.
                                       ¡De cuántas flores amargas
                                    he sacado blanca cera!
                                    ¡Oh tiempo en que mis pesares
                                    trabajaban como abejas!
                                        Hoy son como avenas locas,
                                    o cizaña en sementera,
                                    como tizón en espiga,
                                    como carcoma en madera.
                                       ¡Oh tiempo en que mis dolores
                                    tenían lágrimas buenas,
                                    y eran como agua de noria
                                    que va regando una huerta!
                                    Hoy son agua de torrente
                                    que arranca el limo a la tierra.
                                        Dolores que ayer hicieron
                                    de mi corazón colmena,
                                    hoy tratan mi corazón
                                    como a una muralla vieja:
                                    quieren derribarlo, y pronto,
                                    al golpe de la piqueta.

17/2/10

La dictadura del espectadorado

En dos entradas anteriores he dado cuenta de la falta de respuesta de la defensora del espectador de TVE ante una queja mía sobre la costumbre de la cadena de cortar una película apenas si empiezan a aparecer los títulos finales de crédito, incluso cuando estos se solapan con las últimas imágenes de la película: nada, sin piedad: cortan y en paz.
       Pues bien, tras insistir, ayer recibí respuesta en imeil —al que me ha faltado tiempo para responder—, asegurándome la defensora que no le constan correos míos anteriores al último, al que ella responde, y la respuesta es admirable, motivo por el que la comento.
       No voy a comentarla párrafo a párrafo, respuesta que, por otra parte, es de la defensora o de lo que a ella a su vez le han contestado —quien sea: un director, programadores, etc.—. Al final la copio íntegra para quien tenga paciencia de leerla. Comento, pues, algunos párrafos, que pongo en cursiva. (Obsérvese la jerga, que tampoco tiene desperdicio).

«Los títulos de crédito de los largometrajes son segmentos de muy larga duración (desde cinco minutos hasta incluso diez) sin contenido específico que, en el fluir de la programación [subrayado mío] de una cadena de televisión suponen una interrupción brusca de la misma [¡de la misma!, es decir, de la programación]»

       Los títulos de crédito no llegan muchas veces a cinco minutos, pero es que aunque así fuera, el problema es que no aparecen, no ya durante cinco minutos sino ni tan siquiera durante cinco segundos. ¿"Sin contenido específico"? "¡Gensanta!", que diría el otro. Imagínese usted, improbable lector de este blog, por ejemplo, en la película Hannah y sus hermanas: empiezan los títulos en blanco sobre un fondo negro y con un excelente fondo musical, mientras se nos informa de que: Mia Farrow interpreta a Hannah; Max Von Sydow a Frederick; Dianna Wiest a Holly, etc. ¿Esto no es "contenido específico"? ¿"Interrupción brusca en el fluir de la programación"? ¡Pero qué barbaridad! Nada, nada: dejémoslo, no vayamos a provocar un trombo en la programación.

«la mayoría de los espectadores de televisión [...] agradecen poder continuar viendo su programación de televisión sin tener que esperar períodos “muertos” de 10 minutos al finalizar un producto»

       No se cómo habrán averiguado el gusto de la mayoría: ¿Han recibido tal vez un aluvión de reclamaciones —para que se supriman los títulos finales— de espectadores ansiosos por pasar a ver el siguiente "producto"? ¿Han hecho una encuesta? ¿O es lo que los programadores presuponen como gusto de la mayoría? Y aunque éste así fuera: ¿No sería un gusto averiado y que no habría por tanto por qué respetar? ¿Qué pasa con las minorías que aprecien la película hasta el último título y hasta la última nota musical? ¿No estaría, en todo caso, ese supuesto gusto mayoritario inducido por la propia práctica de la televisión? ¿No podrían aprovechar las mayorías esos "periodos muertos" (¡!), si tan insoportables les resultan, para hacer un pis antes de pasar a ver el siguiente "producto"? ¿Cómo es que esa mayoría, que probablemente quiera tener musiquita hasta en el confesionario —¿la hay ya?—, no aguanta unos minutos de música al final de una película? ¿No es bochornoso ya sólo el hecho de que se refieran al tiempo de los títulos finales como "periodos muertos"?
       Pero, volviendo a ese supuesto libre gusto de la mayoría: ya metidos en harina podrían también suprimirse no sólo los títulos finales sino los del comienzo: ¡directamente al grano! Porque al fin y al cabo, ¿le importa a la mayoría el nombre de los actores ni, mucho menos, el del director, por ejemplo? ¿Pues entonces para qué sacarlos?: se cortan y en paz. Incluso hasta se podría cortar alguna que otra secuencia de por enmedio siempre que no dañe "la obra narrativa". (Esto de "la obra narrativa" son palabras de la defensora). Ya le he advertido a doña Elena Sánchez Caballero que lo de este último párrafo mío no se lo cuente a los programadores, no vaya a ser que se lo tomen en serio y empeoremos más aun las cosas.
       Pues bien, como puede verse, lo que manda es el gusto de la mayoría, supuestamente libre y autónomo y sin determinación ni inducción ninguna. Es lo que podríamos llamar, por tanto, la dictadura del espectadorado, y perdón por el palabro, salvando, naturalmente, todas las distancias que hagan falta con relación a la histórica frase a la que alude. De esa manera, la vanguardia de tal espectadorado son... los programadores, quienes se constituyen en la guía del proletariado... digo del espectadorado, al mismo tiempo que ejecutores de sus mandatos... digo de sus gustos. Esto es la revolución... digo ¡esto es la leche!

P. S. Obsérvese la diferencia entre las cadenas comerciales de televisión y la televisión pública (¿?). Consiste en que las mismas barrabasadas con las películas, aquellas las hacen financiadas con publicidad, y la TVE las hace con los impuestos.

***

Transcripción del imeil de la defensora (las cursivas y comillas son suyas).
«Estimado Sr. García:
Muchas gracias por dirigirse a la defensora interesándose por la emisión de los títulos de crédito de los largometrajes. He remitido su escrito, junto a otros que he recibido en el mismo sentido, al Director de Antena para que conozca su opinión y sea, debidamente tenida en consideración. Asimismo, le he pedido que explicara el criterio por el que actualmente se omiten los títulos de crédito y esta es la respuesta que he recibido:
"Los títulos de crédito de los largometrajes son segmentos de muy larga duración (desde cinco minutos hasta incluso diez) sin contenido específico que, en el fluir de la programación de una cadena de televisión suponen una interrupción brusca de la misma". En su escrito, José Antonio Antón me dice que TVE se rige por el interés de la mayoría de los espectadores de televisión que "agradecen poder continuar viendo su programación de televisión sin tener que esperar períodos “muertos” de 10 minutos al finalizar un producto".
Estas decisiones corresponde tomarlas a los responsables de Programación y a la defensora respetarlas, pero tenga por seguro que recogeré su queja en el próximo informe trimestral para el Consejo de Administración, al tiempo que me propongo abrir una reflexión [¡!] en la Dirección de TVE sobre la pertinencia de mantener los títulos de crédito cuando su omisión pueda dañar la obra narrativa.
Le agradezco el interés que muestra en la calidad de las emisiones de TVE y aprovecho para enviarle un cordial saludo,
Elena Sánchez Caballero

P.D.- Respecto a que no haya tenido Usted respuesta, lamento decirle que no consta en nuestro archivo ningún correo suyo anterior. Quizá lo hizo desde otra dirección de correo electrónico.»
[Pues no: los envié todos desde la misma dirección y acusaron recibo de todos ellos].

15/2/10

TVE y su amor al cine

Han estado durante varios siglos anunciando la dichosa gala de entrega de premios Goya (que no ví: no tengo el cuerpo para semejantes ladrillos), se supone que como prueba de su amor por el cine. Pero este amor no le impide a la cadena oficial (y a todas, pero es que esta la pagamos con los impuestos) seguir cortando, inmisericorde, los títulos de crédito al final de la película porque no deben de haberse enterado de que hasta el rabo todo es toro.
       La última vez que lo perpetraron —que yo haya visto— fue con la película Luz de domingo —en un programa dedicado al cine español—, con las últimas imágenes apareciendo al mismo tiempo que los créditos. No es que la película sea precisamente para tirar cohetes, pero esa no es la cuestión. La cuestión es que semejante infame práctica es una falta de respeto al espectador.
       Y para mayor tomadura de pelo, la cadena tiene una defensora del espectador a la que ya me he quejado sin que se haya dignado contestar.
       Lo que no comprendo, por otra parte, es cómo los directores de las películas o distribuidores o quien sea no se quejan por la mutilación. ¿O es que si se quejan no les echan sus películas ni mutiladas siquiera? A ver si va a ser eso.

10/2/10

Altius

El lunes pasado salió un tipo en la última de un periódico desayunando con el periodista —desayuno a 15,40 euros por barba—.
       El motivo del encuentro es que al tipo en cuestión, quien por lo visto es famoso como paracaidista, pero a quien no tengo el gusto, se le ha ocurrido la gilipollez de tirarse desde la estratosfera —con paracaídas, me parece—. ¿Y por qué se le ha ocurrido la grandiosa idea? Pues porque, según él, "El mundo necesita un mensaje de superación".
       ¡Vaya por Dios! Y uno que creía que el mundo actual, si se distingue por algo es por la competición a todas horas y con motivo de lo que sea. Pues parece que no es suficiente: hay que tirarse en paracaídas desde lo más alto.

9/2/10

¿Caja Madrid, una entidad financiera?

Un amigo, cliente de Caja Madrid, me da a leer una carta que ha recibido firmada a estampilla por el flamante presidente de la entidad, de la que extraigo las siguientes perlas (dichas sean aparte del estilo que emplea de ejecutivos, mandatarios, publicitarios y próceres en general. Como, por ejemplo —¡cuidadín que viene de arriba!—: "nueva etapa enmarcada por un entorno en el que transparencia, eficacia, eficiencia y flexibilidad definirán las posibilidades de éxito". Obsérvese que no sólo van a ser, en la "nueva etapa", eficaces sino, por si fuera poco, también van a ser eficientes. Aparece también —¡¿cómo no?!— en algún lugar del escrito el concepto de 'apostar'. ¡Ay, cuanto "apuestan" ahora políticos y empresarios!).

Las perlas:

1. La carta no lleva fecha, pero eso no le impide al flamante decir cosas como "Comenzamos hoy" o "la institución que desde hoy".

2. A dos cifras, en valor absoluto, sobre los millones del activo y el número de oficinas, las denomina "estos [sic por el masculino] ratios", cuando hasta el estudiante más torpe de economía sabe que 'ratio' es una relación (¿cociente?) entre dos cifras, no un valor absoluto.

3. (Creo que es la mejor). C M "es mucho más que una entidad financiera". ¡Si lo sabrá el ex del FMI! Por si el sostenimiento del régimen dominante (del dinero) no estuviera suficientemente asegurado con que haya banca, ahora tiene que haber entidades financieras que sean "mucho más" que entidades financieras.
P. S. Entre toda la publicidad-palabrería del escrito, los clientes tendrían que agradecer que NO recurra al idiota y habitual estimado barra a cliente barra a.

2/2/10

Breves (15)

Parafraseando a Machado ("El ojo que ves no es / ojo porque tú lo veas; / es ojo porque te ve"):


La TV que ves no es
TV porque tú la veas;
es TV porque te ve.

26/1/10

¡Música, maestro!

Música para todos los públicos y por todas partes, "de fondo" o ambiental (¿música placenta?) o a toda pastilla, tanto da: en los bares (con la inevitable televisión y las no menos inevitables tragaperras —sin estos dos instrumentos probablemente los bares se arruinarían—: ¿decía usted algo de la contaminación por humo del tabaco? ¿algo que decir de la "contaminación acústica", que le llaman, en estos locales?); en los lavabos de los bares; en los autobuses y, ¡¿cómo no!?, en el metro; en los ascensores; en las salas de espera; en la peluquería; en el coche del descerebrado con la música atronando (una simbiosis perfecta la del coche con la tachunda musical); en el coche de amigos y familiares —en cuanto se montan—; en la playa —a poco concurrida que esté, siempre tiene que haber algún simpático macarra con la musiquita o se oirá desde algún chiringuito no necesariamente cercano. Y si no, podrá usted disfrutar del agradable pedorreo de las motos acuáticas. La no menos agradable melodía de las terrestres, a poco cerca que quede el paseo marítimo, también le llegará—; al teléfono, mientras esperamos a que nos atienda "uno de nuestros operadores". En fin, la lista de sitios con música sería interminable: no queda prácticamente rincón ninguno en que se pueda estar sin ella.
         Pero lo que me faltaba por ver o, mejor dicho, por oír: en la ventanilla del banco. Hace unos días acudí a uno y el tipo de la caja tenía la música de un aparato de radio, que seguramente se habría llevado de su casa. No le dije nada porque no soy cliente y la visita era, por tanto, ocasional.
         A qué viene esta batahola universal se me ocurre que se debe al inmenso aburrimiento social (¿horror al vacío?), aburrimiento de magnitud comparable y paralelo a la industria del llamado "ocio" o "tiempo libre".
         Es la música como líquido amniótico; conservante social; perejil de todas las salsas; costra de todos los ruidos; manta que tapa el inmenso aburrimiento de fitures y demás; desodorante que disimula, a la par que incrementa, los malos olores.
         ¡¡¡Siiist...!!!