5/3/09

Su salud es la nuestra

O, más acorde con el habitual tuteo de la publicidad,
y de paso se evitaría la ambigüedad del ‘su’, Tu salud es la nuestra. Este podría ser el eslogan de las compañías médicas dedicadas al negocio de la salud, es decir de la enfermedad, tipo, digamos, Adeslitas, Saneslas, etc.
Tales compañías, nacidas al amparo del liberalismo económico (se hace negocio de lo que haga falta en nombre de la sagrada libertad económica), son las primeras interesadas en que la sanidad pública funcione mal, algo en lo que los gobiernos de los estatículos autonómicos colaboran en cuanto tienen ocasión, en especial los regidos por la derecha, pues, mal que bien y a trancas y barrancas, aún la izquierda (o sedicente izquierda, más bien) mantiene la querencia, o prejuicio, si se quiere, a favor de la sanidad pública (¿rémora del pasado a punto de fenecer?).
Por otra parte, a estas empresas, como no podía ser de otra forma, la salud como tal les importa un pito. De hecho no son empresas que tengan su propio cuadro médico y sus empleados, sino que, en gran medida, son estructuras burocráticas que lo que tienen son contratos con clínicas privadas, y médicos, que a su vez tendrán subcontratos, a las que pagan según los servicios que prestan a los asegurados. Es decir, la clínica (o médico, dentista por ejemplo) presta el servicio en forma de pruebas médicas, operaciones quirúrgicas, etc. y le pasa la factura a la compañia correspondiente.
A este respecto conozco dos casos semejantes, con diferentes clínicas, que reflejan el negociazo de la medicina privada. Uno fue con ocasión de una intervención quirúrgica que no requería anestesia general sino local, como, efectivamente, así se hizo en su momento la operación. Sin embargo, el cirujano, al entregarle al paciente el volante que previamente a la operación tenía que sellar en las oficinas de la sociedad, había consignado, además de la intervención que se iba a llevar a cabo, 'anestesia general'. El otro caso es muy parecido, sólo que en vez de tratarse de una intervención con anestesia se trataba de una prueba exploratoria que ni siquiera requería anestesia local sino una simple sedación, haciendo constar en el volante anestesia general. ¿Qué significa esto? Pues que la clínica en los dos casos cargaba a las compañías médicas por un servicio que no había prestado. Se podrá pensar que esta práctica va en contra de las compañías, pero sería ingenuo, porque lo que es evidente es que, de una forma o de otra, acaba repercutiendo en el precio de la póliza de los asegurados.

27/2/09

Road movile

Conversaciones de Herminio con su sobrina Laly (III)

Esta vez decidí darle una sorpresa a mi sobrina siendo yo el que llamara.

   —... ¿Laly?... ¿Eres tú?
   —Pues claro que soy yo... ¿Cómo quieres que ‘yo’ no sea yo? Pero qué sorpresa, tío, si tú nunca llamas a los móviles.
   —Ya, pero por una vez y sin que sirva de precedente y tratándose de tí... Y es que no te había reconocido... Lo que oía era una batahola de mil demonios... ¡Dónde andarás metida! ¡En alguna discoteque u otro antro!
   —Pues no, que estoy en el coche, en plena autopista, con la música que tenía a todo trapo y que he bajado, y conectado el manoslibres, que es...
   —Sí ya sé lo que es, y sé también lo que son los coches-discoteca.
   —Bien, y ¿cómo tú por estas ondas?
   —Sólo que quería un rato de charleta contigo, pero que si la conducción en la free-way, imagínate la contradicción, te requiere los cinco sentidos, como no puede ser menos, y que estés atenta a luces, señales, adelantamientos, rayas en el suelo, evitación de rozaduras con el vecino, paneles informativos advirtiendo de los muertos en la última semana, cruces, radares, guardias, límites de velocidad, sirenas de emergencias, desvíos, salidas de la susodicha, entradas de la misma...
   —Para para para, echa el freno, magdaleno, que no hace falta que encima me recuerdes los incordios propios del manejo.
   —Bien, es que entonces te iba a proponer que lo dejáramos para otro momento, no fuera que por causa de mi compaña perdieras puntuación.
   —No hace falta, que ya me muevo con el coche como un auténtico robó, y además tengo cierto deseo de decirte un par de cosas sobre tu blós.
   —Dispara.
   —Una: que cómo es que tú, siendo más bien como has sido siempre de la cáscara amarga, te has metido en una cadena semejante, en la que abunda la derecha o como ahora se llame.
   —Te contesto: a mí, aunque creo que ya lo has comprendido y me preguntas para chincharme un poco, lo que puedan escribir los derechones, que, efectivamente, pululan, incluso en algún que otro caso en grado nazi, me tiene al pairo. Mi blog es independiente y escribo lo que me pete, y que salga el sol por antequera. Mete la segunda.
   —... ¿Que meta la segunda? ¡Se nota que no tienes carné! ¡¿Cómo voy a meter la segunda si estoy en una recta y...!?
   —La segunda cosa que querías decirme.
   —Ah, sí, perdona, pero es que me he despitado porque me había quedado mirando al que me acaba de adelantar, que lleva en el cristal un cartel: Creemos que Dios no existe, y debajo, sin que me haya dado tiempo a leerlo, porque el muy lelo va a toda pastilla (¿a dónde irá?), el nombre de la secta de los creyentes.
   —Sí, ya sabes que de todo hay en la viña del Señor. Segunda cuestión, Laly.
   —Era que en alguna de tus notas me ha parecido advertir un tono como de panfleto.
   —En eso puede que tengas algo de razón: que a veces, cabreado ante algún asunto, como el de la foto del jueves 12, que me puso los pelos de punta y era, por si no la viste, que aparecía toda la plana mayor de la derecha dando escolta a su jefe en un intento de...
   —Sí sí, la recuerdo: a mí también me pareció terrorífica. ¿Y lo de meter la mano en el plato, que decías?
   —¡Ay!, sobrina, que creo que tendrías que repasar los evangelios, a pesar de la iglesia. Pero si quieres te busco la cita y te cuento...
   —Perdona, tío Herminio, pero te tengo que dejar: acabo de ver el primer aviso de mi desvío y ahora sí que tengo que estar bien atenta, porque si me paso voy a tener que ir a dar la vuelta a la quinta puñeta, y no me apetece nada tragarme unos kilómetros de más. ¡Chao, tío!
   —¡Chao, bambina, besitos!

26/2/09

Breves (3)

Un hombre cargado de razón, ira y maza la emprende a golpes contra una taberna de los malos, y papanatas y demócratas de pro, entre otros, —no justifican pero comprenden, dicen— lo convierten en héroe.

17/2/09

Retomando el hilo

Conversaciones de Herminio con su sobrina Laly (II)

Tras un rato con Vida y destino entre manos empiezo a dar cabezadas cuando suena el teléfono y después de unos segundos al otro lado de voz como entrecortada, en síncopes, ya se sabe, procedente de un portátil, al fin consigo hilar algo.

    —... yo... ...nio... ... Que se cortó el otro día, tío.
    —Vaya, sobrina, dichosos los ojos que te ven. ¿Qué pasó? ¿Entraste en algún agujero negro al que las ondas no llegaban?
    —Negro, lo que se dice negro, no se puede llamar porque está todo iluminado con neones, pero sí lo es en otro sentido: uno de esos subterráneos a los que el Ayuntamiento nos obliga a bajar para cruzar una calle y así facilitar el tránstito de los cochecitos y que pueda decir el concejal, o el alcalde, si se tercia, que eso les hace mucho tilín, que la velocidad de circulación ha aumentado en la ciudad en el último año en 0,001 km. por hora.
    —Cuando la semana pasada, a consecuencia, ya veo, del atentado que me cuentas dejé de oír tu redicha voz, me disponía a darte la dirección...
    —Ya, ya. Pero no me ha hecho falta: mi viejo tiene pecé y, con su permiso, me puse a buscar hasta que dí contigo.
    —¿Y?
    —¿Me permites?
    —Adelante, valiente.
    —Pues lo que ya me temía: que, una de dos: o dices lo que ya lo está una y mil veces o aciertas a decir algo nuevo. Si lo primero, ¿para qué sirve? Y si lo segundo, ¿tú te crees que entre toda la barahúnda de información, que no paran, va a servir para algo lo que digas? (servir, se entiende, no para sostén de la publicidad en el medio en que te has metido ni para entretenimiento de aburrridos).
    —¡Joer, tía!, digo sobrina. Me acabas de echar no un jarro sino un bidón de agua fría.
    —Pero tu me habías pedido...
    —Sí, sí. Y además hasta puede que tengas razón en el rapapolvo, y que esté haciendo o dejando de hacer todo eso que me dices. Pero en mi descargo te diré que a lo mejor termino con esta historia cuando el chisme que manejo ahora se averíe (de hecho ya lo he llevado una vez a la clínica —60 euros, probablemente por nada) o quede desahuciado por los avances que nos quieren ir colocando (ya sabes: lo de la “obsolescencia programada”, un ladronicio muy bien montado con todas las de la ley). De modo que, querida Laly, ya hablaremos...
    —Espera, espera, tío, no corras tanto que algo tengo que decirte sobre el contexto en el que te mueves, porque lo que yo no sabía es que tu blog formara parte de una comunidad, ¿se llama así?, y en esta en concreto hay cada elemento... Si hasta me ha parecido ver una especie de disputa de pareja o algo así. Pero de esto...
    —Sí dime... dime... ¿Lalita?... Oye...

Nada, comunicación cortada. Esta vez ¿qué habrá ocurrido? ¿Otro agujero negro? ¿Que se habrá terminado el saldo?

10/2/09

La Laly

Conversaciones de Herminio con su sobrina Laly (I)

Me llama mi sobrina Eulalia Niporesas, quien siempre ha asegurado ser descendiente del famoso Fígaro.
   
—Vaya, tío, que como eres de los recalcitrantes del no al móvil, que no hay manera de conectarse contigo. Aunque ya caerás ya, como todo el mundo.
    —Hola, sobrina. Pues sí, ya ves. Pero en cambio tengo imeil, para que veas que no soy negado del todo.
    —De eso precisamente quería hablarte porque me han contado que has abierto un blok, y aunque yo en cambio no he entrado en la tecnología de la computadora, tengo una ligera idea de qué va el asunto. Pero, por otra parte, tampoco cuando me lo dijeron me lo podía creer: "¡Cómo!", me dije, "que tío Herminio se ha apuntado... No puede ser". Y aquí me tienes, a que me comentes sobre ese mundo.
    —Pues sí, no te han engañado. Y es que me regalaron un pecé, y una vez que lo tienes...
    —Alguien que te quería bien, supongo.
    —Noto cierto tonillo.
    —...
    —Te decía: y una vez que lo tienes te planteas que a ver qué haces con él para sacarle alguna utilidad, que para algo habrá de servir el trasto. Y así me ví metido en una catarata de opiniones, porque sabrás que en eso consiste principalmente, en opinar.
    —Ya. Que ante la ingente cantidad de opiniones y opinadores que pululan, a cientos, a miles, en las radios y prensas y televisiones y ahora en la red de redes, ante la inflación informativa y opinativa, debiste de pensar que por uno más...
      —Eso.
    —Pero es que no acabo de entenderlo: que tú, tío, que nunca compras un periódico...
    —¡Chisss, chisss, sobrina! ¡Para el carro! Que creo que estás mal informada: debe de ser que lees mucha prensa (seguro que hasta arramplas con todos los gratuitos que te largan en la boca del metro y hasta te los lees). Una cosa es que no sea uno de oración diaria y otra que no lo haga de vez en cuando, incluso con frecuencia. Como comprenderás no voy a comprarlo todos los días para estar pendiente de las ofertas de las obras de la literatura mundial, de los cubiertos firmados por diseñador famoso, etc. Rien de rien.
    —Bien, no te enfurruñes. Pero no me negarás que tú siempre has sido un tanto escéptico con los papeles, incluso has hablado de su “supuesta” utilidad.
    —Concedido, Lalita, pero entra en el blog que me he fabricado y luego hablamos, y opinas, tú también, cuando hayas leído. De modo que toma nota de la dirección... ¡¿Oye?!... ¡¿Laly!?...

Me temo que aquí se cortó la comunicación, tal vez metida mi amada sobrina con el chisme en alguna zona “sin cobertura”, que le llaman. Pero no importa: seguro que ella, marisabidilla como es, sabrá encontrar la dirección, se pondrá a leer y acabará llamándome.

7/2/09

Breves (2)

“Al Gobierno se le está acabando la paciencia”, dice un ministro ante la secular práctica de la Banca de prestar dinero sólo a quien lo tiene. Cuando se le acabe, ¿qué harán? Sería interesante saberlo.

6/2/09

Breves (1)

La publicidad es el líquido amniótico del Capital y de sus concomitantes masas consumidoras.

31/1/09

El titular y la noticia

“Los titulares responden [“responderán”, debería decir]
fielmente a la información. [...] y jamás establecen [establecerán] conclusiones que no figuren en el texto. Los titulares y la entrada deben [deberán] satisfacer la curiosidad primera del lector, que ha de quedar enterado de lo que ocurre sin necesidad de acudir al resto de la información.”
Esto es lo que dice el Libro de estilo dEl País. Pero no haría falta que ningún “libro de estilo” lo dijera, porque no podría ser de otra forma: es de sentido común y de lógica. Sin embargo el periódico (que, dicho sea de paso, no creo que sea peor que cualquier otro sino más bien un caso de la mala calidad de la prensa) se lo salta cuando le pete.
Hoy, en la página 15, tratando sobre el asunto de la querella contra un ex ministro israelí y varios cargos militares, larga el siguiente titular a cuatro columnas: “Moratinos promete cambiar la ley para frenar al juez, según la ministra israelí”. “¡Cómo!”, me digo, “¿a estas alturas se van a poner a cambiar la ley para impedir una querella ya iniciada?”. Y armándome de paciencia leo la letra pequeña, cosa que rara vez hago con una noticia. En efecto, el titular es falso: no es eso lo que la ministra israelí dice que Moratinos le dijo.
Ante casos como éste siempre me queda la duda de si es la mala fe o la impericia del periodista la razón del desaguisado y, en todo caso, qué es lo que pretende el periódico.

29/1/09

Mater et magistra

Que una milenaria institución haya encabezado
(seguida, entre otros, de asociaciones de papases y mamases) la rebelión o intento de boicoteo contra una asignatura cuyos contenidos, por otra parte, no son sino lugares comunes, eso que bobaliconamente se ha dado en llamar lo “políticamente correcto” (al que le ha salido el no menos idiota correlato de lo “políticamente incorrecto”: no, más idiota aún que aquello a lo que pretende enfrentarse porque suele presumir de ello) sólo se explica (que no se justifica) si se tienen en cuenta dos cosas que la aludida institución ha creído ver: a) una buena ocasión para seguir en la brecha de haber tomado al actual Gobierno como su bête noire. Y b) el “adoctrinamiento”, justo aquello en lo que la Iglesia es una gran experta y se ha dedicado a hacer durante siglos: es un poco aquello de “cree el ladrón...”, ha olido su propio tufo en la dichosa asignatura.

24/1/09

¡Uy! ¡Uy! ¡Uy!

Al ir a pagar hoy el periódico me doy cuenta
de que la última página es, completa, a toda plana, un anuncio publicitario, de un coche, por más señas (después veo que el anuncio en cuestión es continuación y fin del empezado, también a toda plana, en la penúltima página).
Se lo comento a la señora de la tienda y me asegura que hoy vienen así todos los periódicos, me imagino que con el mismo anuncio. Mi sorpresa se debe a que, sin ser yo de oración diaria, aunque frecuente, es la primera vez que veo una cosa así en El País. Mal, muy mal, debe de andar el negocio de la prensa, o séase de la publicidad, para que hasta el menos malo de los diarios españoles recurra a esto, a compensar la disminución de ingresos publicitarios sacando publicidad en la última.
P. D. Un fenómeno aparentemente opuesto al que comento, aunque en realidad responde a lo mismo, a la disminución de ingresos por publicidad, pude ver en Teleaguirre hace unos días: una película de cerca de dos horas sin un solo corte publicitario. ¡Cómo está el patio!

22/1/09

¿El mañana escrito?

Según cuentan hoy los papeles,
las previsiones demográficas estadísticas para el 2018 en España son, entre otras, menos niños.
Esta información me ha recordado una novela, que creo que es recomendable, que he terminado de leer hace poco, tras haberla rescatado de la estantería en donde llevaba reposando algunos años desde que la compré. Me refiero a Hijos de hombres (me parece que sacaron una película) de P. D. James, la escritora octogenaria inglesa del género policial, aunque no sólo policial; de hecho, una de las mejores cosas que le he leído es un diario autobiográfico que abarca el año 1997 (La hora de la verdad. Un año de mi vida).
La novela a que me refería al principio tampoco se puede decir que pertenezca al género policíaco sino más bien a la ciencia ficción. Arranca (y no voy a revelar mucho más por si alguien que no la haya leído quiere hacerlo) el 1 de enero del 2021, fecha en que muere, a la edad de veinticinco años, “el último ser humano nacido en la Tierra”.
En efecto, una especie de esterilidad afectaba a todos los varones, con lo cual la población envejecía con consecuencias algunas de ellas tan curiosas como celebrar fiestas del nacimiento de las camadas de Mathilda (una gata). Pero de todas las consecuencias que la autora imagina (o, mejor dicho, pone en boca del personaje principal, quien, por cierto, se llama Theo, nada menos) la que más me llamó la atención fue la de pasar el sexo a convertirse en “uno de los placeres menos sensuales para el hombre”, por las razones que Theo aduce.
En fin, y volviendo a la noticia del periódico, parece poco menos que el futuro estuviera escrito. Y sin embargo, si hacemos caso a Machado: “No está el mañana —ni el ayer— escrito".

17/1/09

Extraño binomio

Quienes hablan de “el lenguaje de la violencia”,
con tan espeluznante asociación le hacen un flaco favor al lenguaje, es decir a la razón, al logos, a la palabra, que, para bien y para mal, nos hace humanos.
Quienes hablan de otros alegando que la violencia es el único lenguaje que entienden, para que les sirva de coartada como justificación de su propia violencia, insultan a la razón y a los hombres.
Quienes meten a la fuerza en la misma cama a tan extraña pareja lo que consiguen es la violación del lenguaje a manos de la Violencia misma.
A quienes dan semejante patada en la boca, y nunca mejor dicho, y usan tal expresión sólo les disculpará su ignorancia, el que lo hagan por mimetismo, porque es la moda, porque lo repiten como loros sin saber lo que dicen, sin que, en definitiva, sepan lo que están haciendo.

15/1/09

Lemas divinos: ¡Qué dos patas...

para un mismo banco! No hace falta tener
un gran dominio del idioma inglés, y yo desde luego no lo tengo, para saber que la traducción al castellano del lema inventado por los ateos (¿?) para su exhibición en autobuses, There is probably no God (traducido por Probablemente Dios no existe), es una auténtica chapuza, o dos chapuzas juntas.
En primer lugar, el impersonal ‘there is’, en román paladino sería ‘hay’, no “existe”. Y en segundo lugar, y en todo caso, no sería “existe”, en modo indicativo, sino ‘exista’, en subjuntivo, algo que hasta el más torpe estudiante de primer curso de inglés deducirá sabiendo que en esta lengua no hay subjuntivo, pero, precisamente por eso, al verterlo al castellano tiene que hacerse en el modo que éste reclama.
Por otra parte, la contrapropaganda —aparecida ya en Barcelona y, creo, viajando a Madrid— de los creyentes (¿?) no puede ser más enfática con ese ‘sí’ (no estoy seguro de que le hayan puesto la tilde) de “Dios sí existe”. Si no hubiera nacido como contrapropaganda (contraprogramación) el “sí” habría sido innecesario: habría bastado con ‘Dios existe’.

4/1/09

Lo de aquí como referencia

Algunos palmeros del infame bombardeo
sobre Gaza han descubierto que Hamas = Eta. Si no fuera porque a estos tipos (quienes me jugaría cualquier cosa a que son los mismos que confunden, interesada o neciamente, crítica de métodos antiterroristas con apología del terrorismo) no creo que se les pueda conceder ni una pizca más de inteligencia que a un gato de escayola, yo diría que lo que pretenden es la sutileza de sugerir la maldad de Hamas apelando a la, por estos pagos bien conocida, de la Eta.
Pero, ¡quiá!, les niego la mayor, es decir les niego esa inteligencia mínima: esa igualdad que ellos establecen no es otra cosa que la de tener la misma condición de grupos terroristas, porque, ya se sabe, “todos los terrorismos son iguales”, ¡claro, si no, no serían terrorismos!
Pero en la cuenta en la que no caen es en la de que al establecer así, a lo bruto, y nunca mejor dicho, esa igualdad, están sugiriendo (para alborozo de la banda, supongo) la semejanza de la situación en el País Vasco y en Palestina, situación obviamente diferente por muchas razones, entre otras, la de que el País Vasco es una autonomía entre las diecisiete de las españolas, mientras que los palestinos están desde hace decenios oprimidos por Israel y con la permanente amenaza de ocupación de territorios, amenaza cumplida en varias ocasiones. La diferencia me parece bien importante. En fin, vaya usted a estos tontos, o listos, sabelotodo con sutilezas.
P. S. Acabo de oír en la televisión que el Gobierno israelí niega que hayan sido secuestrados dos soldados. Yo también lo niego: de haber sido cogidos no sería un secuestro sino una captura.

3/1/09

Mensajes navideños

(De parte de quien usted ya sabe)

1. 400 (de momento) “asesinatos [sic] selectivos”. Rogamos disculpen las molestias.
2. FANDG (Feliz Año Nuevo Dresde Gaza)
3. En tan entrañables días no podía faltar la publicidad. El spot es el siguiente: Aparece un único actor, quien lleva pegado al pecho un letrero que dice ‘Auschwitz’, mira a cámara y se señala el rótulo. Tras un cambio de plano se ven volando varios aviones panzudos, como preñados, que van soltando unas como bombas con la marca impresa: Israelina. Fundido a negro mientras se oye una voz en off que dice: “Israelina, el limpiador que limpia lo justo” El anuncio acaba con un plano en blanco y azul, en el que se atisba una especie de estrella, y sobre éste el texto: “Una de cada diez sabandijas consultadas recomiendan nuestro producto”.

2/1/09

Esto no va de lotería

(Aunque al principio lo parezca).
Como ya dije en un post anterior, la 1 de TVE había cometido el error, repetidamente, de asegurar que las probabilidades de que a uno le tocara el primer premio en la lotería de Navidad eran de, por cada número jugado, una entre 16.575.000. Después me he enterado de que no fue sólo esa cadena, sino que hubo otras más, así como varios periódicos y ediciones digitales, los que metieron la pata de forma tan clamorosa.
Pero decía que esto no iba a ir de lotería, porque lo que quiero exponer ahora es otro aspecto de la cuestión y es el cómo muchos medios (o todos) reciben una noticia de agencia (esta parece ser que procedía de la agencia Efe) y se la tragan crudita, incapaces de advertir un error tan evidente como éste; incapaces también de elaborar sus propias noticias y acogiéndose, en cambio, a esa especie de factorías de producción que son las agencias o a fuentes que, supongo, les ahorrarán costes.
Un caso también paragdimático que se da con cierta frecuencia es, en las manifestaciones, el cálculo del número de manifestantes: según los convocantes tantos, según la policía cuantos; suelen decir. Pero, ¿por qué no hace el periódico en cuestión su propio cálculo que, por otra parte, tampoco es tan difícil, al mismo tiempo que expone el método empleado?
Más. En ciertos tipos de noticias, como las relacionadas con la delicuencia, por ejemplo, se nota a la legua (en frases idénticas en medios diferentes, en el lenguaje, etc.) cómo la noticia ha sido proporcionada por la policía y así, sin la más mínima elaboración propia del periódico o cadena, se publica.
En fin que, aparte de los intereses más o menos espurios que cada medio defienda y del color de la patita de cada uno, este aspecto de la calidad (mala) de la prensa me parece muy importante.

30/12/08

La cabalgata de las Valkirias

o Israel no tiene razón (III)

Que los Usa jaleen y aplaudan el bombardeo
de Gaza no tiene nada de extraño: maestros son en semejantes acciones infames, de las que, a bote pronto, recuerdo el bombardeo del Chorrillo en Panamá y el achicharramiento con napalm de aldeas del Vietcong, llevadas a cabo por valientes soldados norteamericanos, tan valientes como los israelíes.
Invocan algunos el hecho de que los terroristas utilizan como escudos a civiles, niños incluidos. Pero esto, en la medida en que sea cierto y no responda a la propaganda, añade más infamia, si cabe, al bombardeo puesto que sería un hecho conocido por los atacantes, y avisar del ataque no es sino un intento de hacer cargar con la responsabilidad a las víctimas, una artimaña, por cierto, usada por aquí por la banda terrorista Eta.
Ya me temo que estas canalladas gustan a muchos, y producen admiración, la admiración de la eficacia, entre otros a bellacos y tontos sabelotodo, quienes confunden o fingen confundir la censura de los métodos antiterroristas con la complicidad con el terrorismo. Me pregunto qué podemos hacer con semejantes infelices: ¿compadecerlos y perdornarlos hasta setenta veces siete? ¿insistir hasta que entiendan? (hummm...) ¿mandarlos al cuerno? Sí, creo que esto es lo que haré.
P. D. Tenía otro posible título a este post: Apocalypsis now

28/12/08

Añadido a 'Israel no tiene razón'

Dejando aparte la iniquidad,
por desmesurado, del ataque israelí, el argumento de la defensa de su población se viene abajo desde el momento en que el propio Gobierno de Israel declara su intención de seguir los ataques hasta que lo considere necesario; de descargar todo el plomo y chatarra que haga falta, dándoles lo mismo, por supuesto, el daño que puedan causar.
Es decir, el bombardeo de ayer no era, como, por otra parte, es fácil de ver, una respuesta “puntual”, como diría un periodista, ante una acción terrorista, un “me golpeas, te devuelvo el golpe y no se te ocurra volver a hacerlo”, sino que forma parte de todo un plan (¿de exterminio?) contra territorios palestinos.
Sospecho, por otro lado, que lo que se pretende como otro de los argumentos justificativos de la masacre, el de decir que ya habían avisado, no es más que una triquiñuela de Israel, no tanto para que los otros desistieran de su acción de lanzar cohetes sino, más bien, para utilizarlo como argumento autoexculpatorio: “Ellos se lo han buscado”. Lo cual, por si fuera poco, a la vileza del ataque añade la bajeza moral de sus perpetradores.
¿Y la “comunidad internacional”? (pero... ¿quien es esa dama?): pues pide el alto el fuego (¿?) a ambos bandos. Equidistancia (culpable) se llama esa figura.

Israel no tiene razón

No puede tenerla quien, alegando defensa propia,
causa 300 muertos (en números redondos, según últimas noticias) y numerosos heridos, como réplica (¿?) al lanzamiento de unos misiles contra su territorio. No cabe en cabeza humana que se pueda justificar esta desproporción como defensa. Suponiendo que Israel tuviera razón para el ataque, la desproporción se la quita de inmediato.
Por otra parte, una de dos: o el Gobierno israelí (que no “israelita” como algunos periodistas y políticos se empeñan en llamar) calculó el número de víctimas que podría causar, y se equivocó (hummm...); o calculó bien y, a pesar de ello (¿o precisamente por ello?), llevó a cabo el ataque, lo cual lo convertiría (o más bien lo confirmaría) en un gobierno criminal. Para mí está bien claro cual de las dos cosas ocurrió.

27/12/08

Misterios... relativos

Un periódico con los trabajadores en huelga
consigue sacar el diario a la calle con 48 páginas más dos suplementos de 24 y 16. En total pues, 88 páginas. ¿Misterio? Hasta cierto punto porque ¿de qué se compone el diario? (Y en esto se revela la tramoya de un periódico): publicidad (aunque visiblemente reducida respecto a una edición normal); la mayor parte de las noticias son de agencia, sin firma del redactor; artículos en conserva, o entregados a la redacción con anterioridad, de columnistas; editoriales (tres, ¿se supone que los editorialistas no son trabajadores del diario y no hacen huelga?); y cartas de los lectores, que así contribuyen a rellenar páginas y a ser, por tanto, soporte de la publicidad.
Por cierto que por la publicidad es por dónde al parecer ha venido el conflicto, al haberse reducido aquella en el presente ejercicio, según el propio periódico, que incluye la nota sobre la huelga en las páginas de sociedad (¿?), en un 20%, lo cual para el negocio de la prensa son palabras mayores.
Tal vez cabría añadir otro misterio, también relativo, porque habría que cargarlo en la cuenta del malhablar de políticos y periodistas: nuestro Presidente se descuelga con que discrepa con el castigo al juez del ineptamente llamado ‘caso Mari Luz’. Pero no “discrepa” como cualquier mortal que discrepara podría hacer, sino que él discrepa de forma “profunda y seria”. Por énfasis que no quede.

24/12/08

Fruta del tiempo (1)

Hojeando el libro de los Pensées de Pascal,
que tengo en casa desde hace años sin que me decida a hincarle el diente, y seguro que estoy haciendo mal en no decidirme, leo por azar el siguiente de aquellos: “El hombre no es ni ángel ni bestia, y nuestra desgracia quiere que quien pretende hacer de ángel haga de bestia” (pág. 147, edición Austral).
Me ha recordado este aforismo, quizás porque, de alguna manera, creo, alude al hombre como encarnación de la palabra, de la razón, es decir del logos (misterio que se realiza cada vez que nace un niño), como una especie de intermedio entre ángel y bestia, me ha recordado, decía, el versículo con que arranca el evangelio de San Juan, y otros posteriores, y que para la época en que estamos vienen que ni pintados:

Al principio era el verbo

(Juan 1, 1)

Y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros

(Juan 1, 14)

Él vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron

(Juan 1, 11 )

Feliz Navidad.

23/12/08

Dr. Valmy

Como un matrimonio malavenido
u otra pareja forzada por las circunstancias a compartir lecho, así el Gobierno y Su oposición en el asunto de los vuelos o no vuelos o vuelos fantasmas a Guantánamo.
Tira uno de ellos de su lado de la manta, que difícilmente da para taparlos a los dos, para taparse las vergüenzas y sin percatarse de que deja al otro con las suyas al aire, o precisamente porque se percata. Advertido éste, y rezongando, repite a su vez la operación, provocando en el primero igual reacción. Y así llevan varios días, y no porque no hayan, probablemente, intentado un pacto de no agresión (ahora por tí y dentro de cinco minutos por mí. Inefable en el Congreso aquel “Nos damos por satisfechos con sus explicaciones”, del portavoz, creo, de la ínclita oposición al Gobierno) sino porque la soberbia de ver al otro morder el polvo les es superior a cualquier otro fin.
Pero en esta lamentable historia de encubrimientos y descubrimientos mutuos no podía faltar quien, a semejanza de aquella obra de Buero, un actor se dirigiera al público para hacerle creer que todo este asunto de G. es baladí, con la tasa de paro tan alta que tenemos, y con la Crisis, y sin vender ni un puto coche ni piso, y con...; que en G., en realidad, no pasa nada... y si pasa se le saluda. O que lo que pasa, al fin y al cabo, es algo que les pasa a los terroristas, con lo cual bien empleado les estará. Y leña al mono que es de goma. En fin, semejantes sabandijas contribuyen así al mantenimiento, aunque quizás no tanto como a ellos les gustaría, de esa ignominia moral y jurídica llamada Guantánamo.

22/12/08

Lotería (II). "Las colas de la esperanza"

Es el inepto título de la fotografía de hoy
en primera dEl País. Es deprimente y para dudar de la racionalidad humana. Una multitud agolpada ante las revendedoras de lotería en la Puerta del Sol.
No voy a ser tan radical y abogar porque no compre usted lotería. ¡Compre la que quiera, hombre de Dios! ¿Pero no podía usted ser un poquito menos supersticioso y hacerlo en el despacho de su barrio o de su pueblo, que seguro que tienen? ¿Tiene usted que venir desde las chimbambas a Madrid a comprar lotería? ¿Tampoco tiene usted suficiente con la que le han colocado en la oficina o en el tajo, ni con la que ha comprado, por si acaso (porque mira que si toca y yo no...), en el bar en el que desayuna?
A ver si le toca, hombre, y con su pan se lo coma. Pero, eso sí, si eso ocurre, que no creo, que no me entere yo de que ha aparecido usted en el telediario abrazado a la lotera y celebrándolo con champán y duchando a algún incauto que pasara por allí. Y si no le toca, por favor, no nos cuente que ha sido por un número, ni lo que podía haber pasado de no haber pasado lo que pasó. Feliz Navidad.

20/12/08

Lotería (I)."Lasciate ogni speranza"

Es fascinante que en esta época tan científica
y racionalista (¿?) la población se despendole por la fe en la lotería, pero así es, y no hay más que ver las colas ante las administraciones con suerte (¿?) y pegar la oreja a las conversaciones en el bar para comprobar cómo la superstición cunde año tras año en estas “entrañables fiestas”.
Por otra parte, ¿es usted de los que juega a ver si le toca el gran premio? Pues, desengáñese hombre, no se lo recomiendo: según la inefable Te uVe, en dónde lo he oído en dos telediarios, sin que se les haya ocurrido rectificar, que yo sepa, la posibilidad de que toque el gordo es (por cada número jugado) de una entre 16.575.000. Y se han quedado tan anchos. Si la televisión lo dice... De modo que “abandonad toda esperanza”.
P. D. [23 horas] No sólo no han rectificado el dato de 16 millones... sino que, con aparición de señora matemática, con pizarra y todo, lo han confirmado en el informe semanal de hace un rato. Por lo visto, según la lumbrera, las posibilidades de quien juega un número son de una entre 16 millones etc. porque el número de casos posibles es 195 series x 85000 números = 16.575.000. Pues no, falso: el número de casos posibles es tanto como números hay en el sorteo, es decir, en este caso, 85000, que son, claro, los que entran en el bombo. Por tanto, la posibilidad que lleva de que le toque el ‘Gordo’ a quien juega un número es de una entre 85000.

7/12/08

“¡Que le corten la cabeza!”

(La Reina de Corazones, en Alice in Wonderland).
Ya hay quien ha pedido la cabeza del diputado catalán. El grito (ritual o no) al final del mitin, que podría, y debería, haber quedado para consumo interno de los hinchas del partido, ha tenido que adquirir un efecto multiplicador, como las ondas en el agua por la caída de la piedra, por aquello de que la prensa, cumpliendo, ¡¿cómo no?!, con su sagrado deber de informar, busca, y encuentra muchas veces, pábulo y carnaza para su negocio. Negocio que no es otro que el de la venta de publicidad con el pretexto de las noticias. Y si no es éste el negocio verdadero que se lo pregunten a los llamados “periódicos gratuitos”.