16/12/09

Lo celebro

Anti-noticias (5)

En la edición digital de un periódico leo hoy el siguiente titular: "Los diarios pierden en dos años el 43% de los ingresos publicitarios". Pues malegro, sin ambages, y que siga la racha.
           He pasado de comprar desde hace años a diario el periódico a hacerlo dos días a la semana, y creo que aquí no ha acabado la cosa.
           Entre otras razones, aparte del cansancio de noticias, precisamente por la publicidad, harto de llevarme a casa kilos de ésta, de anuncios de shopping y soplapolloting, y de publicidad encubierta. Otra razón: las dichosas promociones de cacharritos, artilugios e inutilidades varias. Y otra: el derroche de papel-prensa (subvencionado, para más inri).
           La publicidad, por otra parte, no deja de ser una modalidad de la información. O viceversa.

¡MUERA la PUBLICIDAD!

15/12/09

Diálogo

[VII]

    —Buenos días, Valerio, vecino. Qué ¿paseando tempranito?
    —Nada de pasear, que no me gusta, Julia. Más bien andando, a paso rápido, para hacer algo físico y no despreciar del todo los mandamientos médicos. Y tan temprano, aún sin amanecer en esta época del año, sobre todo para evitar la hora punta del tráfago de coches y de perros, pues no sacan tan pronto a sus amos...
    —Al revés, dirás.
    —Al revés y al derecho: que los amos sacan a los perros, pero también los perros a los amos. ¿O acaso este milú no te saca al día...? ¿cuántas veces? ¿tres?... El otro día ví cómo salía el chucho escopetado del ascensor, seguramente sin poderse aguantar, casi arrastrando con la traílla a tu hijo.
    —Luisito se llama.
    —¿Y el perro?
    —Luisito es el perro. Sí, tres... y si lo hago cuatro, mejor para él. Es su necesidad.
    —Pero sospecho que es también, necesidades aparte, una venganza del chucho...
    —¡Chiiisss! ¡Ya está bien de chuchearlo! Sin faltarle al respeto, Valerio, que es de pura raza (y hasta tiene sus derechos), según me aseguraron cuando lo compré-adopté en la pajarería: varias generaciones de antepasados con pedigrí, con papeles en regla.
    —Pues sospecho (chucho o aristócrata) que a más de la necesidad es una venganza por ser objeto de propiedad y de obediencia: el precio que tenéis que pagar los amos.
    —Puede, pero compensa, merece la pena. ¡Y el cariño que recibes a cambio!
    —Pero cuando algo "compensa" es porque se establece una equivalencia, un precio en definitiva. Conque, jugando con las palabras, sería un cariño precioso.
    —¡Y la fidelidad que te tienen!
    —Sí, en eso tienes razón: son de una fidelidad a prueba de... humanos. Porque hace falta tener aguante para ser fieles a los hombres. Es lo que se conoce, precisamente, como fidelidad perruna. Aunque parece que hay indicios de rebelión, y de vez en cuando sale en la televisión que uno, probablemente, pienso yo, cansado de tanta obediencia y fidelidad o de maltratos (tales como llevarlos encerrados en los coches con la cabezota pegada al cristal trasero), se ha revuelto contra el dueño, incluso contra el niño-dueño, y le ha más que enseñado los dientes. Y...
    —Perdona un momento, que tengo que recoger... ya está... decías...
    —Supongo que en las deposiciones con diarrea lo tendrás muy dificil, y en los orines, imposible. Decía... nada: en realidad antes sólo te iba a comentar los casos de los amos desalmados que, cansados del perro (o cansados del niño aburrido del perro), abandonan al animal en un descampado... Pero en fin, sigo con mi caminata antes de que se llenen el parque y las aceras de kilométricas correas, y de perros defecando, y orinando por esquinas, farolas, bolardos, alcorques, fachadas, y corriendo y ladrando por todas partes, y, peor aún si cabe, de corrillos de propietarios de perros contándose unos a otros, sin escuchar siquiera lo que cada cual dice, interrupiéndose para relatar las monerías que su bicho hace y cómo les obedece. Pero mira, ahí viene otro amo razonando con una perrita. Una ocasión, quizás, para que este tuyo retoce, incluso para pasar a mayores, que no creo que el pobre ande muy sobrado de alegrías.
    —Bien, ya veo que no te son simpáticos los canes.
    —No es que no me sean simpáticos, incluso, en cierto modo, es lo contrario: que, aceptando por un momento su sumisión, hasta los puedo compadecer por tener que soportar a sus propietarios, y perdona por la parte que te toque, y que se salve el dueño que pueda.
    —¡Jesús, Valerio, la que me ha caído encima por encontrarnos!
    —Perdona, Julia, por haberte hecho depositaria de mis improperios, como si tú fueras la única dueña de perro, cuando no es así precisamente porque hoy todo el mundo tiene perro... y coche: son los dueños de las ciudades.
    —Nos vemos por la casa. Que tengas buen paseo.
    —Igualmente vosotros.

14/12/09

Oír/escuchar

Parejas famosas (4)

Hace unos meses estuve a punto de abandonar la lectura de un libro por el abuso del autor del verbo 'escuchar'. Y es que estoy harto porque, en efecto, parece que ahora nadie oye.
          No es que nos hayamos vuelto todos sordos sino que, desde hace unos años, a casi cualquier hablante, sea cual sea su cultura, clase social o edad, le ha dado por utilizar 'escuchar' ("prestar atención a lo que se oye") para referirse a "percibir por el oído", es decir, 'oír', hasta tal punto de que este último verbo ha desaparecido, o poco le falta, del vocabulario español. Les debe de parecer más fisno 'escuchar' que 'oír'.
          Y así, tiene usted que oír (¡escuchar, iba a escribir!), hasta el aburrimiento, constantemente, disparates como este: "Hable más alto, que no le escucho". O, la cajera en el supermercado, ante la dificultad de oír al cliente: "No le escucho". Dan ganas de contestar: "¡Pues escúcheme, coño!".

12/12/09

"¿Por qué se paga?"

Anti-noticias (4)

Es lo que se pregunta Emma Thompson, refiriéndose al sexo, en una entrevista, en la última página de un diario, durante un desayuno a 10,50 euros por barba, en la cafetería de un hotel. (¿Quién pagará: el periódico o el hotel a cambio de publicidad encubierta?).
          No se si la actriz conoce la costumbre del diario que la entrevista, y de otros muchos, de publicar anuncios de prostitución —en la edición de hoy, como dos páginas y media de los llamados "anuncios por palabras"—. Si la actriz conoce dicha práctica, podía haber preguntado no sólo por qué se paga sino por qué se anuncia.

10/12/09

Lucerío navideño

Anti-noticias (3)

Como la navidad, como un clásico, vuelven este año las críticas al encendido con semanas de anticipación de las luces navideñas municipales y comerciales. (Por cierto, que hay algunas calles en la Capital en las que es difícil distinguir cuales son unas y otras). "¡Qué despilfarro!", vienen todos los años a decir esas críticas; "con la crisis que hay", añaden este año como novedad: no podía faltar la protagonista del año; "contaminación lumínica", acusan los más concienciados.
       Sin embargo, este escándalo esconde otro: que esos derroches de luz y de dinero puedan servir para algo... a quienes los producen, que les compense. En el caso de los munícipes, que les sirvan para contentar a los electores y, en definitiva, para que, cuando llegue la ocasión se traduzca en votos. En los comercios, para atraer a los consumidores, como la luz a las polillas, traduciéndose en ventas. Y ¡ay de aquellos, ayuntamientos e hiperalmacenes, que no se adapten a la norma!

9/12/09

Adverbio y posesivo

Parejas famosas (3)

Una moda, que ya está dejando de serlo porque viene de hace tiempo, asuela el lenguaje, pero esta vez no contra el vocabulario ni la ortografía o la puntuación, sino, más grave, contra la sintaxis.
          Consiste en unir un adverbio de lugar (pongamos 'detrás') con un posesivo ('mío', por ejemplo), construyendo el disparate lingüístico: *detrás mío (o: *detrás tuyo, *detrás tuya [¡¡¡], *delante nuestro, etc.).
          Supongo que, una vez perpetrado el error, debieron de adoptarlo, como suele ocurrir, locutores, próceres y otras gentes normalmente de mal... hablar.
          Y así se ha debido de difundir por televisiones y prensas hasta haber alcanzado al común de los hablantes. De cómo empezó el equívoco, me parece fácil de deducir: probablemente, habiendo oído decir que 'de mí' = 'mío' (sí, pero cuando 'de mí' —preposición y pronombre personal— indica posesión: "¿de quien es esto?", "es mío [de mí] "), pues ya está: "delante de mí" = "*delante mío". Según esta regla también podrían decir *mi delante.

8/12/09

El peligro de los puentes

Anti-noticias (2)

Se queda la Ciudad semivacía. Se han ido muchos dueños de coche, tomavistas de última tecnología en ristre, en plan cultural, a hacerse la ruta del gótico bajo. O, para disfrutar de un "merecido descanso", a la playa. Les sacarán en bañador en el telediario (si es algún vistoso top less, cogido como al descuido, mejor), en imágenes que no tienen por qué ser de este año —pueden corresponder a cualquiera, y hasta sospecho que sacan siempre a los mismos tipos y tipas—, puesto que todos los años son iguales, diciendo cosas como que "el agua está fresquita, pero nos hemos dado un bañito".
       A continuación, el locutor nos informará, con un punto de admiración, de que en la operación salida —como si de una operación militar se tratara, que a lo mejor es eso— se prevén tropecientos millones de desplazamientos. Incluso peor: si se descuida usted le soltará que "se preveen...", y hasta que: la dirección general de la cosa, "preveyendo...".
        Se ha abierto en las calles una especie de desgarrón o agujero en el habitual puré de automóviles, y por unos días nos libraremos de la insoportable tabarra que soportamos a diario. (¡Chiiisss... no se lo cuente usted a nadie!)
       No obstante, la alegría no es completa, y a medida que pasan los días del puente se va sintiendo la presencia cada vez más cercana de los coches: están ahí acechando, prestos a volver y a recuperar lo que es suyo: la ciudad de la que hace años se apoderaron.
       Por otra parte, se cierran tiendas, oficinas, fábricas, tajos, y las cosas parece que siguen funcionando igual. Igual de bien o igual de mal, como usted prefiera.
       Así pues, dos peligros se esconden en los puentes: uno, que caigamos en la cuenta de que, a lo mejor no hace falta trabajar tanto. Y dos, que descubramos cómo sería una ciudad sin coches. Las consecuencias de estas caídas del caballo podrían ser... inimaginables. ¡Ah, claro! Ya le oigo a usted rezongar: que me caiga yo a mi vez del guindo.

¡CUIDADO, QUE VUELVEN!

6/12/09

Hija de hombres

La ocurrencia de hace unos años de leer cada 23 de abril, desde una tribuna de la Halta Cultura, capítulos del Quijote, turnándose en cada capítulo los lectores,
(muy serios, muy puestos en su papel de hacer cultura. "¿Cuántos de ellos, y ellas, que también las hay?" —me he preguntado alguna vez que, sintiendo vergüenza ajena, he echado un ojo a la pasarela— "¿habrán leído la novela?")
la tenía yo hasta ahora como catetada insuperable de lo culturalmente correcto, pero lo que este año se les ha ocurrido —leer artículos de la Constitución desde otra no menos Halta tribuna— me ha sacado del error al representárseme como la gran catetada de lo políticamente correcto.
      Pero si en el primer caso podría llegar a tener cierta gracia, aunque sólo fuera por lograr que se leyera una vez más la obra de Cervantes, en el segundo es que el asunto se me representa tan soporífero como para aburrir a las ovejas, tanto que, seguramente, el texto sagrado no lo ha leído ni su padre... bueno, tal vez sí lo haya hecho alguno de los siete que, por lo visto, tuvo la criatura.
      A propósito de los siete padres, nunca sabremos qué se habría dicho de haber habido entre ellos alguna mujer, porque es evidente que en este caso 'padre' no se dice en el sentido genérico de padre y madre —los padres de fulano— sino en el de 'varón' —que ha engendrado—. Pero, ¿en quien o en qué engendraron los siete padres? O ¿quién es la madre?, como probablemente preguntaría un niño en la escuela en el trance de estar enseñándole la "carta magna", como en el colmo de la tontería dicen algunos. (O preguntaría uno mismo, que, aunque ya no voy a la escuela, me hiciera "como niño", siguiendo el consejo de Jesucristo, no para entrar en "el reino de los cielos", sino más bien por una maldita curiosidad). En efecto, uno podría preguntar: "¿Y la madre?". Porque parece como si los Siete, al igual que dioses, hubieran engendrado en —creado de— la nada.
      Por cierto que lo de 'constitución' debe de ser término sacado de la 'anatomía', y no me extrañaría nada que en la escuela enseñaran el Estado como un organismo con su cabeza, tronco, extremidades, corazón, venas, nervios, etc. y hasta con sus alifafes y todo, como cualquier cuerpo u organismo.

5/12/09

Diálogo

[VI]

    —Mira, Yónatan, ahí tenemos al Avelino, al sol, con su "torpe aliño indumentario". ¡Y sin dar ni un palo al agua, el tío!
    —¿Y de qué vivirá?
    —¿No lo agració la lotería? ¿O fue alguna herencia?
   —Vamos a saludarlo, Tránsito. Y no sé si ocultarle de dónde venimos.
    —Difícil va a ser con estas pancartas, aunque enrolladas. […] ¡Pero qué bien vives, Avelino!... ¡qué envidia, sin trabajar!
    —Pues, María del Tránsito, no te creas que todo el que tiene posibles es capaz de vivir sin trabajar: requiere cierta pericia y despreocupación.
    —¿Despreocupación?
    —Me olvidaba de que a vosotros no os han enseñado religión en la escuela. Me refería a: "Aprended de los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan ni hilan".
    —Evangélico y lírico estás, Avelino.
    —Hay gente que podría vivir a la bartola y sin embargo sudan y se afanan como si cavasen para aumentar su patrimonio y sentirse poderosos, que no me diréis que no son ganas. Y no tendríais más que mirar alrededor y observar, en banqueros, por ejemplo, podridos de dinero, y siguen. O, más modestamente, quienes se pasan la vida echando pestes del trabajo y soñando por un futuro de jubilación, y cuando llega el momento... pues que no se pueden pasar sin trabajar, y hasta se mueren.
    —Vamos, que tú, como decía aquél: "con poco dinero que me sobre tengo suficiente", y desde que te tocó la lotería…
    —¡Ja! Que me queréis tirar de la lengua… bueno, no importa: no fue la lotería, a la que no echo nunca; más bien unas rentas de mi tía Avelina, que en el cielo esté, y por quien me pusieron la gracia que llevo. Y bien, pero ¿qué os traéis entre manos? Veo que venís cargados con esos cartelones…
    —Sí, de una gran manifestación venimos, de hacer de "pancarteros", como dijo aquel bellaco, compinche de los monseñores de la guerra que llevaron la paz a la más o menos Mesopotamia, y…
    —Bueno, Yon, no te enciendas y hablemos, si te parece, de esta mesopotamia, que tampoco faltará tela que cortar. Porque no me iréis a decir que estáis otra vez con el "No a la guerra".
    —¡Quia!: aquello ya se acabó.
    —Claro, pero como todas las guerras son la misma...
   —Pero ¿es que no te has enterado? Que nos quieren restringir el internet, coartando nuestra libertad de copiar musiquitas y peliculitas…
    —¡Y hasta coartando nuestra libertad de expresión!: ¡que esto parece la China, por lo menos!
    —¡O Cuba!, en donde persiguen a los plumillas de la red desafectos al régimen.
    —Entiendo. Y vosotros creéis que a este régimen le hacen falta procedimientos como censuras y cierres de prensa o similares para conjurar amenazas contra él.
    —Pues a ver si no: es el poder que quiere impedir…
    —Sí, sólo que, Yon, Tránsito, cada época o lugar practica sus propios métodos, y no creo que aquí y ahora les hagan falta los usos de esos sitios que habéis mencionado, ni, desde luego, los que se usaban por aquí en la época del dictadorzuelo.
    —Pues entonces ¿cuáles?
    —Ya lo teníais que haber advertido: el método que pudiéramos llamar de Herodes.
    —O sea…
    —O sea (pelín lentos os veo) que cualquier novedad, información, que pudiera re-sultar amenazante pasa desapercibida, como una noticia cualquiera, entre una ca-tarata (¡jamás ha habido tanto!) de informaciones, opiniones, etc. O, si recordáis el cuento de Poe, vosotros que sois muy leídos, la mejor forma de esconder la carta robada es entre otras muchas cartas.
    —Pero te olvidas de algo: también se denuncia al gobierno, y se le da mucha caña, y se denuncian corruptelas.
    —No sólo se denuncia eso que dices, sino que, prácticamente, no se hace otra cosa. Pero en cuanto a la corrupción ilegal, me permito aconsejaros un blog (uno más en el montón de los que contribuyen a la barahúnda opinativa), que alguna vez he tenido la curiosidad de leer, titulado BLOG de ALCORCÓN, en la cadena del Qué!, y en el que se trata el tema de corruptelas legales/ilegales.
    —Entonces ¿qué?, Avelino, ¿nos aconsejas que nos quedemos parados mientras el gobierno quiere dejarse las manos libres para a su antojo…
    —Y con ayuda de jueces y leguleyos, no lo olvides, Yon.
    —...y con esas ayudas como dice Transi?
    —Yo no os aconsejo que os quedéis parados ni que marchéis ni lo contrario: lo que os digo es que para el intento de degüello de la vaca sagrada de la libertad de prensa no hacen falta ni guardias ni jueces; hay procedimientos muchos más sutiles y eficaces que los del mero secuestro de webs o blogs o foros o como diantres queráis decir.

3/12/09

No cuela

Anti-noticias (1)

Siguen los mass media haciendo su agosto con el caso del joven de Tenerife, dándose golpes de pecho por haber vapuleado a un inocente, o séase justificando por el revés —à rebours— el vapuleo cuando el detenido resulta culpable. Es decir, el mal, parecen o quieren entender o quieren hacer creer, no está en el vapuleo en sí, incluidos los berreantes a las puertas de la comisaría, sino en que el vapuleado era inocente.
      En esta trampa parece haber caído la propia víctima de la paliza, quien ha declarado que lo trataron como a un terrorista. Pero es que como lo trataron a él no se puede tratar a nadie. A nadie.
      En cuanto a la actuación de la policía, en lo que al hecho estricto de la detención se refiere, supongo que sería la consecuencia obligada del aviso de esa especie de terminales policíacos en que las clínicas parecen haberse convertido, ignoro si obligadas por la ley o no.
      De modo que menos golpes de pecho por parte de los medios y más abstenerse de dar tres cuartos al pregonero cada vez que vean carnaza en una detención. Pero esa abstención, que la practiquen sin decirlo, sino simplemente haciéndolo: más que nada por aquello de que "no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha".
   Quizás tampoco estuviera mal que se impidieran esas manifestaciones espontáneas de gente-de-bien a las puertas de las comisarías o de los juzgados.
      Y ya, por seguir con el evangelio, recuerdo el pasaje en el que Jesucristo se enfrenta a quienes pretenden apedrear a la adúltera, y lo hace sabiendo, o creyendo saber, que para el caso es lo mismo, que es culpable.

30/11/09

Escándalo al cuadrado

En relación al caso del joven de Tenerife linchado por los medios parece que estos han entonado el mea culpa. Pero sólo lo parece, porque lo que han hecho, aparte de hablar de linchamiento social, encubriendo o desliendo su específica responsabilidad en el genérico "social", es que la disculpa se debe a que el joven al final no ha resultado ser culpable sino que ha quedado libre sin cargos. Es decir, que si hubiera sido culpable de lo que los medios y los bellacos gritones a las puertas del juzgado lo acusaban, tal linchamiento se habría dado por bien empleado: "puesto que era culpable", habrían pensado, "¿qué importa que le hayamos dado leña al mono?".
      ¿De dónde me saco que la disculpa se debe a lo que imagino? ¿Me paso de malpensado? No: lo saco de que ha habido otros muchos casos en que el acusado, y acosado, ha resultado culpable y no sólo no ha habido disculpa ninguna sino que, tras la sentencia, se ha seguido dando caña.
      Con lo cual el supuesto mea culpa de los medios no sólo es falso sino infame al añadir al primer escándalo del linchamiento este otro de "hemos hecho mal al vapulearlo puesto que era inocente".

29/11/09

La jauría

Han echado estos días por la televisión (no hace falta averiguar por qué emisora: ¿no son todas la misma?) imágenes de la entrada de un joven a la comisaría —cuartelillo o juzgado, no me he enterado muy bien—, acusado de la muerte de una niñita. A la puerta, un grupo de iracundos vecinos increpando al detenido y pidiendo su cabeza. Los más moderados, "el cumplimiento íntegro de las penas": hay que ver lo que les enseña la tele.
               (Me pregunto cómo se comunican entre los elementos de se-                    mejante tropa. Probablemente con mensajitos de portátil).
      La escena no es nueva y se viene produciendo ya desde hace algunos años con cualquier detenido al que tal tribunal considere culpable, tribunal constituido a golpe de lo que la policía y su mejor correveidile y portavoz —la prensa, y no digamos las televisiones, encargada de difundir los comunicados y filtraciones de aquella— y los prohombres —y promujeres, ¡cómo no!— del poder llaman "alarma social", un concepto tan exitoso como guarro.
      En el caso concreto al que aludo, el acusado, por lo visto, ha quedado en libertad sin cargos. Pero esto es indiferente para las bascas que me produce siempre ver a estos grupos gritones de 'buena gente', cualquiera que sea o resulte ser la calidad o culpabilidad o no del acusado.
      Y es que, por si no tuviéramos suficiente con policías y jueces, salen estos justicieros, amparados por los medios de comunicación (tampoco hace falta aclarar, porque todos son el mismo), a impartir justicia antes del juicio, y aun después en tertulias de opinantes sobre las sentencias judiciales, bajo el dogma de la libertad de expresión. O en plena calle, en la que está de moda que el periodista, micrófono en mano, se lo incruste —casi literalmente— en la boca a quien se le tercie, y saquen en el telediario cualquier parida que el hombre de la calle haya podido soltar.
      Otra muestra más de cómo los medios son transmisores de las ideas del poder. ¡Qué asco de vocingleros!

28/11/09

Añadido a La prensa y la publicidad

La edición de hoy del mismo diario consta de unas 140 páginas, suplementos incluidos, con tres folletos publicitarios encartados. Y digo "de unas" porque el suplemento dedicado a "viajes", es decir a turismo, junto con los tres folletos, lo he depositado amorosamente donde correspondía antes de llegar a casa, con lo cual no puedo saber con exactitud cuántas páginas traía. Imagínese usted la cantidad de publicidad encubierta que puede traer este tipo de suplementos.
     Estos tochazos que meten fue una de las razones por las que dejé de comprar el periódico —cualquiera— algunos días, como los domingos, harto ya de llevar a casa kilos de papel, y, de paso, es mi aportación particular a la ecología, práctica que me permito aconsejar. ¿Que quizás usted, de "oración" diaria, va a tener mono de prensa y se va a creer que se está perdiendo algo? Probablemente, pero se le pasará.
(Y, hablando de publicidad encubierta, hoy publican a toda página un anuncio de la edición de un libro —por una editorial de la casa— cuyo autor fue entrevistado, casualmente, el pasado sábado para las páginas del periódico).
    Lo curioso es que al diario, este derroche de papel no le debe de resultar contradictorio con el hecho de, alguna que otra vez, sacar artículos —editoriales incluidos— o reportajes ecologistas. Conste, por otra parte, que este varapalo al periódico en cuestión no creo que haga falta mucha imaginación para hacerlo extensible a los demás.

27/11/09

La prensa y la publicidad

Ayer jueves, en la edición de El País del día hice el siguiente cálculo aproximado: de un total de 72 páginas, incluidas las del suplemento de 'Madrid', 24 eran de publicidad, incluidos los anuncios por palabras y en estos, los de prostitución. No recuerdo si traía algún panfleto publicitario encartado, y si así fue lo deposité directamente en el primer contenedor de papel que encontrara, como suelo hacer.
        La proporción dicha la tomo como normal o de lo más habitual, por corresponder a un jueves, porque recuerdo, de cuando hace unos poquitos años compraba el periódico el viernes, que este día era un auténtico tocho, aunque nada comparado con el del domingo, día de la semana que hace más años aún que no compro periódico alguno, y tan ricamente, por cierto.
       Pero, siguiendo con mi cálculo, quiere decirse que por cada dos páginas de información propiamente dicha había una de publicidad (sin contar la publicidad encubierta: de hacerlo, probablemente las 24 págs. serían 30). O sea, cada dos informaciones, u opiniones, tanto da, sostenían un anuncio. O, lo que es lo mismo, para incrustar un anuncio se necesitan, y se fabrican por tanto —"se producen", como dicen los locutores—, dos noticias (catástrofes, escándalos, matanzas, secuestros, rescates, suicidios, malostratos, condenas de malostratos, declaraciones idiotas, contradeclaraciones no menos idiotas; grupos de vecinos vociferantes y justicieros ante los juzgados para reclamar todo el peso de la ley, y aún más si hiciera falta, sobre el reo; sentencias judiciales, opiniones sobre sentencias judiciales, cartas al director, reivindicaciones, manifestaciones, asesinatos terroristas, manifestaciones para gritar que no se está de acuerdo con los asesinatos terroristas, crónica del partido del siglo, comadreos, última novedad cultural o editorial, crítica sobre la última novedad cultural o editorial...).
       A donde quiero llegar es a que la información seria está al servicio de la información publicitaria —y ésta, claro, al servicio del dinero—, que es de donde la prensa obtiene los beneficios, y como ejemplo extremo está la llamada "prensa gratuita", este diario, por ejemplo, que nos acoge, que nos sirve de soporte para que pongamos nuestras cositas en letra de imprenta, a cambio de servirle de soporte para la publicidad.
      Otra cosa que me parece que queda bien clara es la perfecta imbricación entre prensa y dinero o, dicho más a la antigua, entre prensa y capitalismo. Hoy sería imposible que éste funcionara sin aquella. De ahí que resulte absurdo esperar de los medios nada realmente nuevo y amenazante para el "Sistema". De ahí también que la prensa resulte la metáfora e imagen perfecta del "Sistema".
      A propósito de amenazas para el "Sistema", ayer hubo cierto escándalo, otro más de los que tanto gustan, pero esta vez con los propios diarios como "protagonistas", como dirían también los locutores, o con algunos de ellos. Me refiero a que ha habido gente, jornalistas y opinadores profesionales mayormente, que han montado en cólera porque, por lo visto, una docena de periódicos publicaron el mismo editorial, en apoyo, parece, de la constitución de una de las españas o españitas: que si vendidos al poder, que si hasta ahí podíamos llegar con la libertad de prensa, etc.
(Supongo que hoy, la escandalera se habrá reflejado en la prensa escrita —además, ¿cómo no?, de en la impúdica verborrea de arradios y televisiones— pongamos a tres páginas por periódico dedicadas a tan transcendental asunto, que, si mis cálculos son correctos, habrán proporcionado una y media de publicidad).
       La prensa no es que se venda al poder, sino que es el poder o lo sustenta, aquí y en las chimbambas, pero sobre todo aquí —quiero decir en "occidente" o "primer mundo", donde padece hipertrofia—, donde es una de las mejores armas del poder. Y quien piense que los medios están para luchar contra él ya se puede ir bajando del guindo.

26/11/09

Breves (13)

Probablemente, el miedo a resultar discriminatorio está llevando el habla a extremos ridículos. Oído hoy en la tv: "Si una persona se queda embarazada…". No "si una mujer se queda embarazada…", no vaya alguien a imaginar, pensarán los tarugos que así hablan, que las mujeres no son personas. A este paso, desaparecerá 'mujer' del vocabulario y habrá que referirse siempre a ellas como 'persona'.

24/11/09

Diálogo

[V]

   —Te oigo mal, Lolo: quitémonos de aquí, de debajo del panel informativo-publicitario, mientras llega el convoy.
   —Sí, Mely, porque, no conformes con que haya publicidad e información (es decir, 'nada') por doquier, el metro tuvo hace años la malhadada idea de colocarnos la "aplastante realidad" sobre la cabeza o frente a las narices en forma de estruendosas pantallas: así no hay manera de poder hablar o dedicarse uno a pensar en su prima.
    —Mientras te esperaba han estado dando noticiazos acerca de una cosa que llaman "economía sostenible" o "soportable", no se bien, que, por lo visto, se propone hacer el Ejecutivo.
    —¿Qué "ejecutivo"? ¿De qué empresa?
    —No estás al tanto de la jerga, Manu: me refiero al gobierno.
    —¡Ah, sí! Algo he oído. Y no le veo la gracia al invento (suponiendo que alguno de los de los mandamases o aspirantes pudiera tenerla). Porque tanto si es soportable como insoportable (se deduce que ésta es la que ha habido hasta ahora: ¿desde cuando? Y ¿cómo es que se ha soportado o la hemos soportado?), en todo caso, de tragar 'economía' se trata. Curioso eufemismo, por cierto, para lo que toda la vida se ha llamado 'capitalismo'.
    —Quizás de lo que se trate es de un capitalismo moderado o con freno, como si dijéramos, sin los salvajes efectos padecidos hasta ahora.
    —Quizás, Amelita. Pero de lo que no cabe duda, y esto es lo que cuenta, es de que de esa supuesta alternativa que el baranda del gobierno va a exponer a sus colegas, lo que prevalecerá será la 'economía' (por seguir usando el término), es decir, el reinado del dinero.
    —Lo que dices me recuerda un comentario de ayer del transcriptor de estos diálogos, en el que peroraba sobre que en los negocios y chanchullos ejecutados con todas las de la ley se usaba la corrupción como coartada. Con sofisma o falso silogismo, algo así como: «'A' es inaceptable por ilegal; 'B' es legal, luego 'B' es aceptable». Pero, ¿tú crees que son tan inteligentes como para perpetrar semejante truco lógico?
    —Al menos, listos para olerse que el truco puede funcionar, entre otras razones porque se usa mucho y, ¡Dios!, con resultados.
   —Nos esperan, Lolo, queramos o no, en los próximos meses tremendas discusiones en los medios (con tertulias, editoriales, blogs, videos, mítines, contramítines, etc.) sobre la "economía sostenible", de las que saldrá sana y salva la 'economía'.
      —Eso me temo, Mely… Ahí viene nuestro tren.

23/11/09

La corrupción necesaria

Parejas famosas (2)

Se oye ("se escucha", dirían ahora) doquier clamar contra la 'corrupción', incluso un prócer de la oposición al gobierno, en una vuelta más de tuerca, se adelanta y, rindiendo de paso el culto idiota al número redondito, propone un decálogo de 50 medidas regeneracionistas y propagandísticas —ni una más ni una menos— para atajarla, con la esperanza, seguramente, de que otros partidos las rechacen, para poder criticar que las hayan rechazado.
        Pero no se de qué se quejan: si además de listos, que a veces parecen demostrar ser, fueran 'inteligentes', en el buen sentido de la palabra, se darían cuenta de que la corrupción (ilegal) es necesaria para que se mantenga la otra, la más importante, la que hace que el dinero se mueva, la corrupción legal. ¿Que esto es una contradicción en los términos? ¡Que se lo ha creído usted!: ésta es la que resulta, aunque sólo sea por contraste, amparada y legitimada por la c. i. Lo que pasa es que tiene que ser limitada, de forma que no se vaya a exagerar y se cargue el "Sistema". ¡Moderación, regeneración y orden, señores!
        Los encargados por el propio "Sistema" de poner límites a la c. i., los que cumplen la función de que el engrase no se exceda, son —con las mejores intenciones, faltaría más—, en primer lugar, los medios de comunicación, cumpliendo con su sagrado deber de controlar al poder (¡imagínese!: los medios, que son poder, controlándolo: la zorra al cuidado del gallinero), es decir de hacer que siga funcionando. En segundo lugar, policías y jueces cuando tienen éxito. En tercero, los propios prohombres de la política, con sus críticas o navajazos a los adversarios. Y en cuarto, ahora, propuestas esperpénticas como la del susodicho líder. Todo queda en casa.
         Una cierta corrupción, pues, es necesaria… para el capital, para los manejos legales del dinero: la que el "Sistema" permita, y limite a través de los citados mandatarios.
        ¿Quiere usted una lista de las corrupciones que el dinero perpetra con todas las de la ley? Yo empiezo esa lista con un par de casos y usted si quiere la continúa, que, aunque sea usted un caso perdido de lector de prensa o teleespectador y los árboles no le dejen ver el bosque, seguro que se le ocurren muchos más:

1) construcción de millones de casas que no sirven más que para quedarse vacías y llenarse los bolsillos los constructores y la banca que, con sus hipotecazas de duración hasta que el hipotecado la palme, arruinan a los incautos compradores; hipotecazas concedidas con el dinero de su vecino, quien tal vez por ser menos manirroto que usted —que no sabe usted ahorrar, hombre— o más hormiguita ahorrativa, ha llenado las cajas del banco.
2) construcción por los ayuntamientos de agujeros y túneles para enterrar los coches cuya compra a su vez ha sido subvencionada por el gobierno ante el chantaje —legal— de los vendedores de que si no hay subvención no hay ventas, y si no hay de éstas se pierden no se cuantos puestos de trabajo, y si se pierden estos, ¿quién le va a votar a usted?

         Todo en orden. ¿O no?

20/11/09

Diálogo

[IV]

   —(Pero, ¿qué hará el Pipo tan temprano a las puertas del dispensario? A ver si puedo seguir sin que me aperciba, que, como se dedica al dolce far niente, enseguida pega la hebra).
   —¡Chiissss…! ¡Mary Rosas!... Perdona las maneras, pero te escapabas. ¿A dónde vas tan expresa? Pero, ¿qué digo? A trabajar, seguro: ¿a que sí?
    —Pues claro. No todos vamos a hacer como tú, o a no-hacer, mejor dicho, a vivir de subvenciones del gobierno o de las rentas.
    —Oye, para una oportunidad que aprovecho de sacarle el jugo al estado… y, no te creas, que mi trabajo me cuesta. Y, además, yo soy una prueba de que no hace falta trabajar tanto, sobre todo ahora con los adelantos que hay: tú, que eres tan leída y hasta escribida, ¿no leíste, en la escuela, a donde os veía acudir a mi hermana Rosa Mary y a ti, en vuestros años de esplendor, que estabais para… ?
    —¡Pipoo…!
    —¿… no leíste en la Biblia que el trabajo es una maldición?
   —¡Buah!, con las antiguallas que me sales. Al contrario, ahora es cuando hace falta trabajar más, con la cantidad de paro que hay, y porque esos "adelantos", como tú dices, habrá que mantenerlos y cambiarlos por obsoletos cada dos por tres. Y, también, hay que sacar adelante a España…
    —Pues no diquelo: en habiendo tanto paro, lo lógico sería trabajar todos menos para que hubiera para todos.
    —Pero entonces, el sistema…
    —¡Ondia, Rosas! ¿No te habrás empleada de economista al servicio de la Causa?
    —No se de qué causa me hablas, chaval. Y no se dice 'empleada' sino 'empleado'. Pero siii, me he empleado, y ¿qué pasa? ¿algún problema con eso? Cada uno trabaja en lo que puede, ¿no?. Pero bien, a lo que iba: ¿se puede saber qué haces por aquí, a horas tan intempestivas para tí, que no son ni las ocho?
    —Vaya, sarcasmos, ¿eh, Rositas? Que si no fuera por lo buena que te conservas…
    —¡Eh, para y al grano! No intentes camelarme. ¿Me explicas o no?
    —Bien, te explico: estoy esperando a ver si abren y me meten un chute…
    —¡¡¡¿Pero no lo habías dejado?!!!
   —¡Malpensada! Me refería a un chute… de virus, a la vacuna. ¿O es que no has oído que hay que…?
   —¡Ajá! Que te han convencido; a tus pocos años, y bohemio como presumes ser. Te han metido el yuyu en el cuerpo. Pero, tú, en todo caso, ¿perteneces a algún grupo de riesgo?
    —Ni de riesgo ni de nada, pero es que hay que prevenir.
    —Ya veo, ya. ¡Quién te ha visto y quién te ve! Porque el que a tu edad andes ya previniendo la gripe me recuerda a mi abuela que es más vieja que el Matusalén, y sabido es que cuanto más viejos, más cerca sentimos el aliento de la pelona.
    —¡Desprevenida que eres! O te lo aparentas.
    —Es lo mismo.
    —¿Tú nunca te has vacunado?
   —Una vez, contra la gripe, cuando los expertos no se dedicaban a ponerle sobrenombres alfabéticos, y agarré un trancazo de mil pares.
    —Bien, sigue con tus descuidos, Rosy: en otras cosas supongo que serás más precavida ¿no?
    —No empieces otra vez, Pipo. Anda, que creo que ya viene a abrir el sanitario. Consérvate sano.
     —Y tú buena.

18/11/09

Diálogo

[III]

   —Yola, ¿no es Avelino ese que baja por la costanilla?
    —El mismo. A ver si entra y quiere tomar algo.
    —¿Se habrá hecho diariero?: parece que viene con una brazada de periódicos.
    —No creo. Lo que pasa es que los irá a utilizar para algo.
    —Hola, Avelino. Le comentaba a la Yoli que si te dedicarías ahora, con la crisis, a la reventa de periódicos.
    —Hola, pareja…
    —Me parece notar cierta chufla…
    —Que no, hombre, no te amosques: al fin y al cabo hay millones como vosotros, conque por algo será.
    —Claro, y mal de muchos…
    —¡Y dale tú también, Yolanda…! Y lo de la reventa, Jose, lo decías por el fajo. No, es que les he encontrado una utilidad a los diarios y he aprovechado al entrar y salir del metro para hacer acopio de gratuitos, que les llaman, y algunos más que he recogido de los asientos del vagón: los necesito para pintar la casa.
    —Y qué, ¿alguna novedad?
    —Pues no, porque lo de la pintura no…
    —Creo que Yola se refería a alguna novedad en los periódicos.
    —¡Ah! Pero en los periódicos no hay novedades, lo que hay son noticias, que no es lo mismo y, en cierto modo, son todo lo contrario, en cuanto que la posible amenaza de algo nuevo queda desactivada por el registro como noticia.
    —Muy solemne estás hoy, Avelino… ¿Y eso que me parece entrever en uno de los ejemplares…? Algo del fin del mundo creo atisbar que dice.
    —¡¿Esto?! Sí, es la nueva paparrucha que se han inventado para entretenimiento de masas, que, como la memez del año 2000 ya les rebasó, han tenido que adelantar el hito y se han sacado lo del 2012, fecha en la que, por lo visto, se terminará el mundo, sin que se sepa qué es 'el mundo': ¿es 'todo'? Y si así es, ¿lo que acabe con todo se acabará también o se salvará del acabamiento? Pero estas minucias a los inventores y propaladores no les arredran, y hasta se puede ver el anuncio de una peliculaza (con catástrofes y efectos especiales a mogollón, seguro) que, al parecer, trata del asunto.
    —Como tampoco, Avelino, Jose, les arredra a los mercachifles, horoscoperos y plumillas el que esos números (nombres) de año lo son con arreglo a un determinado calendario, el que por aquí se usa, pero que si se mide con otro, más bien les descuadra el negocio.
     —Sí, ya se ve que nada nuevo… ¿Quieres tomar otra?
    —No, gracias, que, como os he dicho, tengo tarea. Lo primero que haré será cubrir el suelo con papeles... Hasta más ver, chicos.
      —Genio y figura…, el Avelino.

7/11/09

Oremos

Ha aparecido estos días una catarata de opiniones de los especialistas en todo sobre el secuestro de un barco: que si leña al mono que es de goma; que si a pagar y a callar; que si suelten a los dos que la autoridad ha detenido; que si el Es-ta-do-de-De-re-cho bla bla bla... En fin, cada uno con su opinión, como está mandado. Y ya se sabe que la media obtenida —¿como por destilación?— de la suma de la verdad de cada cual da... ¡la verdad!
        Pero sin haber atendido lo que se dice muy en serio a tanta cháchara, ayer sin embargo me llamó la atención la opinión —en la cadena de blogs del diario Qué!— de un maestro... de religión. El caso es que el hombre proponía algo que a nadie se le había ocurrido para solucionar el asunto: rezar. Eso sí, lo propone como medida complementaria. Nada más natural, pues si "Dios anda entre pucheros" —la santa de Ávila dixit— ¿no va a andar también entre barcos?
        Y entonces, ¿cómo es que a ningún tertuliano de plantilla o ama-teur se le ha ocurrido sugerir un arma tan poderosa, como creo que llama el buen hombre a la oración?
        Y para abrir boca y animar en el oremus hay, según nos cuenta el teacher, un tal don Valentín, a quien no tengo el gusto de conocer, el cual, por lo visto, ya se puso ayer a rezar en misa.
        Con el Aliado que invoca el especialista religioso no me extraña que pretenda como "solución menos mala, la que logre sacar con vida a nuestros marineros, preservar nuestro estado de derecho, reforzar la imagen internacional de España, prestigiar a nuestra armada, a nuestros políticos y a nuestro sistema judicial". ¡Virgen santa! ¡Ahí es nada! Pero eso no sería una solución propiamente dicha, sería un milagro en sentido estricto.
        El Invocado, por otra parte, es un experto en la manipulación marina: ya en una ocasión hizo que las aguas del mar Rojo, que había abierto para que pasaran los israelitas, se cerraran sobre sus perseguidores. Me pregunto si no podría volver a hacer alguna maniobra semejante contra los piratas. Oremos.

5/11/09

Explicación de una sigla provisional

El conchabamiento, cada vez más claro —u obscuro, según se mire—, la fusión, con-fusión, entre el capital y el poder político, o, si se prefiere, entre el poder económico y el poder estatal, no creo que necesite de muchos ejemplos que lo ilustren.
        Hoy mismo leo un titular que dice que la Banca ganará este año 6.000 millones de euros gracias a las ayudas del estado. Una cifra, por otra parte, absurda por enorme, e inabarcable para las entendederas comunes.
        Otro ejemplo —este en realidad es un clásico—: las ayudas a las fábricas de coches para que la venta no decaiga y se puedan mantener los puestos-de-trabajo y patatín y patatán.
        Y otro: las administraciones en todos sus niveles, desde el Estado al Ayuntamiento del pueblo más pequeño, pasando por los estatículos autonómicos, se meten a constructores de, por regla general, cosas que muevan cuanto más dinero mejor y, ¡¿cómo no?!, creen (¡verbo divino!) puestos-de-trabajo. No se si Dios andará entre pucheros, como decía santa Teresa, pero parece que anda entre obras.
        Hace poco hemos tenido el último ejemplo con motivo de la candidatura de Madrid a la Necedad Olímpica —que, por cierto, mueve mucho dinero—: ¡cómo prohombres del capital y de la política —y de los medios de información y del deporte— se relamían ante la perspectiva.
        En fin, este conglomerado entre lo que clásicamente ha sido capital por un lado y poder político por otro, me pareció que tenía que recibir un nombre, y no se me ocurrió otro, espantoso, lo reconozco, por eso es provisional, que el de CONCAYPO (Conglomerado de capital y poder), que usé en otro apunte. También podría significar Conchabamiento de capital y poder. Ustedes perdonen.

4/11/09

El público y el empresario

Es un tema que tenía en cartera. No veo el anunciado hasta la náusea programa de la Te uVe en el que el público (pero, "¿Quién es el público y dónde se encuentra?", que decía el otro) pregunta a prohombres, de las finanzas o de la política, que para el caso da igual.
      Pero aunque no lo veo, como el machaqueo tras cada edición es continuo con los resúmenes que la propia cadena, en autobombo, se encarga de hacer, el otro día oí decir a uno de los primeros que los empresarios lo que quieren es crear puestos de trabajo.
      Falso: el fin inmanente y trascendente de los empresarios es el de obtener los máximos beneficios posibles, tanto si para ello tienen que crear —¡oh verbo teologal!— puestos de trabajo como si tienen que destruirlos. Estos, como fin, les importan un bledo. Les importan, claro, como medio —el menor número de trabajadores posibles, según sus sesudos cálculos— para conseguir el susodicho fin.
      Pero lo curioso es que el público, cuando oyó la declaración del prócer, no estalló en los más sonoros de los abucheos y pateos que se hubieran podido oír en un estudio de televisión. Y no lo comprendo.

2/11/09

Breves (12)

A partir de la viñeta de hoy de El Roto: "EL SISTEMA ES INSOSTENIBLE PERO ETERNO" (las mayúsculas son suyas), mis notas:

1. El "Sistema" —o "sistema", no se cómo lo escribiría él—: eufemismo por lo que toda la vida se ha llamado el Estado.

2. El insostenible estado actual de cosas —denominado sumariamente "crisis" por el CONCAYPO: conglomerado de capital y poder— sostiene el Estado de siempre.

3. Cuando la "crisis pase" —expresión muy querida por el Conglomerado—seguiremos en el Sistema.

4. Seguiremos, por ejemplo, sometidos al dinero, ese abstracto cuyo dominio, sin embargo, muchos toman por una sociedad ¡"materialista"!

5. O seguiremos produciendo a toda máquina trastos y cosas sin más utilidad que la del sostenimiento del dinero y de los puestos de trabajo.

1/11/09

Otro poema del día

                  «Y cuando llegue el día del último vïaje,
                  y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
                  me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
                  casi desnudo, como los hijos de la mar.»

                       (Última estrofa de Retrato, de A. Machado)

Melancolía

                                        EL VIAJE DEFINITIVO
              «Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando,
              y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
              y con su pozo blanco.

              Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
              y tocarán, como esta tarde están tocando,
              las campanas del campanario.

              Se morirán aquellos que me amaron;
              y el pueblo se hará nuevo cada año;
              y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
              mi espíritu errará, nostáljico…

              Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
              verde, sin pozo blanco,
              sin cielo azul y plácido…
              Y se quedarán los pájaros cantando.»

              (Juan Ramón Jiménez, El viaje definitivo)